La principal obra que reclama el destino La Romana-Bayahíbe con carácter de urgencia es la ampliación de la carretera que conecta la Autovía del Coral con la comunidad, infraestructura que actualmente resulta insuficiente para la carga de tránsito que recibe.
Más de 15 mil usuarios diarios circulan por esa vía entre turistas, trabajadores de hoteles, residentes y operadores de excursiones, lo que convierte su remodelación en una condición indispensable para sostener el crecimiento del polo turístico y garantizar la seguridad vial, afirman los directivos de acuerdo al Clúster Turístico La Romana-Bayahibe (CTRB) y de la Asociación de Hoteles La Romana-Bayahíbe (AHRB).
La directora ejecutiva de estas entidades, Ana García-Sotoca explicó que la vía, de un solo carril por sentido, se ha convertido en un cuello de botella frente a la dinámica de un destino que recibe a cientos de miles de visitantes al año y que, además, funge como punto de salida hacia la isla Saona, la excursión más demandada del país con alrededor de un millón de turistas anuales.

“No podemos esperar a que ocurra una desgracia para dar la respuesta. La carretera ya no aguanta el flujo actual y mucho menos el crecimiento proyectado”, advirtió Andrés Fernández, presidente de las entidades, y subrayó que la obra podría ejecutarse bajo un esquema de concesión, dada su rentabilidad y sostenibilidad.
Fernández y García-Sotoca destacaron que otros retos que enfrenta esta zona turística es el sistema hídrico de Bayahíbe–Dominicus, el cual esta en riesgos estructurales críticos.
Se requiere una intervención urgente del Gobierno para construir una nueva planta de tratamiento, mejorar el sistema de bombeo, proteger el acuífero Padre Nuestro y garantizar el acceso sostenible al agua para el turismo y las comunidades locales.
Los empresarios recordaron que la expansión hotelera y de habitaciones implica un impacto directo en la demanda de agua, tanto para el consumo humano como para las actividades vinculadas al turismo.
Otro reto importante es el ordenamiento territorial y urbano.
Expusieron que el crecimiento desordenado del destino amenaza su sostenibilidad y competitividad. Consideraron prioritario aprobar e implementar el Plan de Ordenamiento Territorial, intervenir zonas críticas como Botijuela y establecer controles efectivos para prevenir nuevas construcciones ilegales.
Otros tema prioritario es el fortalecimiento del posicionamiento internacional del destino.
La Romana necesita fortalecer su posicionamiento internacional, especialmente en EE. UU. y Latinoamérica.



