El periódico Hoy conversó con varios representantes de diferentes gremios que agrupan a motorizados, con choferes de carros públicos y privados y con ciudadanos que cada día como pasajeros usan ese medio de transporte, para conocer su parecer respecto al accionar del motoconchista en las calles dominicanas y por qué a históricamente ha sido tan vilipendiado por la mayoría.
Javier Herrera
La muerte de Deivy Carlos Abreu Quezada, el chofer del camión recolector de basura de Santiago el domingo 19 de abril despertó uno de los grandes debates que se mantiene sumergido en el olvido sobre el tránsito de la República Dominicana y la violencia: el comportamiento de los motoristas y motoconchistas.

El periódico Hoy conversó con varios representantes de diferentes gremios que agrupan a motorizados, con choferes de carros públicos y privados y con ciudadanos que cada día como pasajeros usan ese medio de transporte, para conocer su parecer respecto al accionar del motoconchista en las calles dominicanas y por qué históricamente ha sido tan vilipendiado por la mayoría.
El presidente de Federación Nacional de Motoconchistas (Fenamoto), Óscar Almánzar, dijo a este diario que la entidad organiza las paradas con un listado de cada persona, que incluye número de cédula, teléfono, dirección, que luego pasan por un proceso de depuración.

«Después, tienen que llevar un papel de buena conducta, tiene que tener licencia, tienen que tener seguro y todos sus papeles al día», dijo Almánzar.
Si se presenta alguna situación, ya sea con el motoconchista o un pasajero, el presidente de la entidad dijo que se comunican a la central de la federación, donde se inicia un proceso de investigación para dar respuesta acorde al caso, vía el secretario general de la parada.
Respecto a las críticas que han surgido por el incidente ocurrido en Santiago, el líder de Fenamoto dijo al periódico Hoy que, luego de más de 25 años con la consigna “Un golpe a uno, un golpe a to’”, la federación evalúa modificar su lema, tras la indignación social provocada por la muerte de un chofer de camión recolector.
Almánzar explicó que la organización está ponderando la decisión y que será sometida a una asamblea nacional con los dirigentes. “Es un lema de 26 años que teníamos cuando iniciamos, pero lo estamos ponderando. No es cuestión de violencia, sino de solidaridad entre nosotros”, señaló.
El nuevo lema que se discute es “La causa de uno es la causa de todos”, con el objetivo de transmitir un mensaje de unidad y apoyo mutuo, alejado de interpretaciones violentas.
De su lado, Manuel García, miembro del Sindicato de Motoconchistas Los Prados, en el Distrito Nacional, explicó que el motoconchista organizado «no es una persona violenta, como la gente cree», sino que se trata de un trabajador que «sale a las calles todos los días, como cualquier otro trabajo», pero no con intenciones de agredir a ningún ciudadano.

«No todos somos iguales», señaló García mientras esperaba pasajeros en la calle Doctor Defilló casi esquina John F. Kennedy. «Ahora, por eso que pasó en Santiago, nos quieren echar la culpa a todos los motoristas del país entero», se quejó.
Esta posición coincide con lo expresado por uno de los miembros de la Asociación de Motoconchistas Avenida Núñez de Cáceres (Asomonuca), quien prefirió no ofrecer su nombre.
El motoconchista de Asomonuca señaló que, debido al tiempo que tienen los motoconchistas organizados en las calles ya se han hecho «profesionales» y hacen los mayores esfuerzos para evitar cualquier situación que ponga en peligro sus vidas y la de los pasajeros.
Una de las actitudes en esa asociación, dijo el caballero, es el respeto a las leyes de tránsito, que incluye no exceder los límites de velocidad y cumplir con las indicaciones de los semáforos.
¿Qué piensan los choferes de carros públicos y patanistas sobre los motoristas?
Sin embargo, algunos consideran que en las calles dominicanas impera el desorden, asociado a los motoconchistas y motoristas. Al menos así lo consideran algunos de los choferes de carros públicos y privados que fueron consultados por este diario.
«Ese es un cáncer. No sé qué vamos a hacer con ellos. Cada vez que lo veo y los escucho me quedo tranquilo hasta que ellos pasen. Si yo los choco tengo problemas, si me chocan, tengo problemas», calificó Venancio Urbino a los motoristas y motoconchistas.
Por su parte, Rey Esteban, patanista dijo que tienen que hacer maniobras «para cuidarlos a ellos».
También, Anthony Ariel, un chofer del guagua pública que opera en la ruta desde el zoológico hasta la avenida Duarte, entiende que los motorizados «son unos imprudentes», aunque consideró que «no todos son iguales».
En tanto, un pasajero de motoconcho, Wellington Contreras, entiende que una de las razones del comportamiento de ese tipo de personas, independiente o no, responde a la falta de educación.
«Aunque el Gobierno tiene parte de la culpa, creo que es un tema de educación. Los sindicatos tienen, también, que regularizar más a sus miembros», dijo Contreras.
Mientras el periódico Hoy hacía un recorrido para conocer las impresiones de la ciudadanía sobre el comportamiento de los motoristas, varias personas resultaron afectadas por un choque múltiple que involucró a unos cuatro motorizados en la avenida Núñez de Cácerez, esquina Font Bernard, en el sector San Gerónimo, en el Distrito Nacional.

Los accidentes
El comportamiento de los motoconchistas y motoristas, sumado a cómo los percibe la ciudadanía, se conjuga con otra realidad que se vive en República Dominicana: el promedio de accidentes de tránsito que causaron muertes en el lugar del hecho en los últimos cinco años (2019-2023) fue de 1,711 accidentes fatales, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.
¿Qué dice el Intrant?
Al respecto, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), emitió su posición: «Ante la inquietud sobre qué acciones inmediatas se implementarán frente al desorden atribuido a los motoristas, es importante precisar que la fiscalización y el control en las vías públicas corresponden a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), entidad responsable de hacer cumplir las normas mediante operativos, supervisión y sanciones».
«En ese contexto, la República Dominicana cuenta con un marco legal y normativo robusto. La Ley 63-17 (sobre Movilidad, Transporte Terrestre y Tránsito) establece de forma clara el uso obligatorio del casco, la licencia de conducir, el seguro y el respeto a las normas de tránsito. A esto se suman las disposiciones del Intrant sobre cascos homologados y reglamentos que ordenan la operación de paradas de motoconchistas», añadió la entidad.
«Por tanto, el principal desafío no es la ausencia de normas, sino su cumplimiento efectivo», indicó.
En esa tesitura, el Intrant dijo que, «como ente rector y órgano regulador, continuamos impulsando acciones de educación vial, regulación y ordenamiento del sistema, incluyendo capacitación a conductores, campañas de concienciación y políticas orientadas a mejorar la seguridad vial».
¿Cuál es la solución?
Según el Intrant, la solución requiere una acción coordinada entre instituciones, donde la regulación, la educación y la fiscalización actúen de manera complementaria para generar cambios sostenibles en el comportamiento de los conductores.
(c) Periódico Hoy (25.04.2026)



