Por Denisse Valverde. arecoa.com
El mercado laboral turístico en República Dominicana es dinámico y competitivo, pero altamente sensible a la reputación. El crecimiento del sector ha incrementado la demanda de talento, especialmente en perfiles operativos y de supervisión, generando presión en retención y estabilidad, así lo informó Wendy Moronta, gerente de Desarrollo de Negocios para RD de LHH, firma global líder en soluciones de gestión de talento.
Indicó que “sin embargo, el verdadero reto no es solo atraer personas, sino construir una marca empleadora sólida. En un sector donde la experiencia del huésped depende directamente de la experiencia del colaborador, la cultura organizacional, el liderazgo y el trato interno impactan tanto como la inversión en infraestructura”.
“Dichas competencias de liderazgo deben permear en todos los que tienen personal bajo su responsabilidad en la organización. En el caso particular del sector hotelero, los mandos medios si bien tienden a ser muy empíricos, se forman en liderazgo desde herramientas claves y bajo estrategia estructural”, dijo a arecoa.com.
Dijo que “las empresas que entienden que su reputación comienza dentro —con sus equipos— son las que logran sostenibilidad en el tiempo”.
Con relación a os perfiles, Moronta explicó que “los más demandados siguen concentrándose en servicio al cliente, alimentos y bebidas, housekeeping, mantenimiento técnico y supervisión operativa. También crece la necesidad de perfiles con competencias digitales vinculadas a experiencia del cliente y comercialización online”.
“Más allá del cargo, el sector está priorizando personas con orientación a servicio, capacidad de adaptación y madurez emocional. Esto ha llevado a una mayor profesionalización en la forma en que se evalúan competencias conductuales y potencial de desempeño, no solo experiencia técnica”, agregó.
Destacó que “la hotelería continúa liderando en generación de empleo. No obstante, el turismo sostenible y las experiencias digitales están ganando relevancia estratégica”.
“Estos segmentos exigen mayor coherencia entre lo que la marca proyecta al mercado y lo que vive internamente su talento. Hoy el visitante busca experiencias auténticas y responsables, lo que implica colaboradores alineados con valores, cultura y estándares internacionales”, añadió.
Moronta puntualizó que los perfiles han evolucionado significativamente, “antes predominaba un perfil eminentemente operativo; hoy se requiere un profesional integral, con competencias blandas sólidas, dominio tecnológico básico y mentalidad de aprendizaje continuo”.
“La adaptabilidad es clave en un sector que opera 24/7 y en entornos multiculturales. Las organizaciones que miden y desarrollan estas competencias de manera estructurada —incluyendo evaluaciones psicométricas basadas en competencias— toman decisiones más estratégicas y reducen riesgos de rotación temprana”, externó.
Resaltó que en “el turismo las habilidades blandas son el corazón del negocio. Comunicación efectiva, empatía, resolución de problemas en tiempo real, trabajo en equipo e inteligencia emocional impactan directamente la experiencia del huésped. Todo lo anterior debe ser auspiciado, fomentado y bien formulado con una estrategia de formento del liderazgo”.
“Un colaborador técnicamente competente, pero sin orientación genuina al servicio puede afectar la percepción de toda la marca. Por eso, cada vez más organizaciones están priorizando la evaluación y el desarrollo de competencias conductuales como parte de su estrategia de sostenibilidad reputacional”, dijo.
Además, afirmó que “la experiencia permite una integración operativa más rápida, especialmente en entornos de alta demanda. Sin embargo, la formación técnica y el desarrollo continuo fortalecen la empleabilidad y la movilidad interna”.
“En un sector tan expuesto al mercado como el turismo, las empresas que invierten en desarrollar a su gente y ofrecer rutas claras de crecimiento fortalecen su marca empleadora y reducen la rotación”, dijo.
La también psicóloga organizacional, expresó que “sí continúa siendo decisivo el idioma inglés, es fundamental, y el francés ha ganado relevancia por la diversificación de mercados emisores.
“Pero más allá del idioma, lo que marca la diferencia es la competencia intercultural: la capacidad de comprender y adaptarse a distintos perfiles de visitantes”. indicó.
Explicó que “la tecnología ha permitido mayor estructuración en la gestión del talento, desde evaluaciones digitales hasta análisis de competencias.
“Sin embargo, en turismo el equilibrio es fundamental. La digitalización optimiza procesos, pero la experiencia humana sigue siendo el eje central. Las organizaciones que combinan herramientas técnicas con liderazgo consciente son las que fortalecen su reputación interna y externa”, finalizó.
(c) arecoa.com (15.05.2026)



