AFP.— El partido del primer ministro armenio, Nikol Pashinián, ganó las elecciones legislativas, según los primeros resultados publicados el lunes, que afianzan el giro hacia Occidente del país caucásico pese a las amenazas de Moscú.
En los últimos años, el gobernante ha buscado disminuir la dependencia de esta antigua república soviética respecto a Rusia, a la vez que ha estrechado sus vínculos con la Unión Europea y Estados Unidos.
Pashinián celebró la «victoria histórica» de su partido, que «garantizará la eternidad y el desarrollo de Armenia».
Prometió «continuar el curso de acercamiento con Occidente» y, al mismo tiempo, desarrollar las relaciones de Armenia con Rusia.
Rusia, acusada de injerencia en la votación, se apresuró el lunes en denunciar las «presiones» sobre la oposición y la «injerencia» de la Unión Europea en estas elecciones.
En este sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó en X que la UE estaba «al lado de Armenia», que a su criterio «se acerca cada vez más a Europa».
El presidente francés Emmanuel Macron, que el mes pasado estuvo en Ereván para transmitir un firme mensaje proeuropeo, también expresó su deseo por acompañar el «acercamiento a Europa» de Armenia.
El partido de Pashinian, Contrato Civil, obtuvo un 49,8% de los votos en los comicios del domingo, con una amplia ventaja sobre la alianza Armenia Fuerte del multimillonario ruso-armenio Samvel Karapetián (23,3%), dijo la Comisión Electoral Central.
El Parlamento lo completarán otras dos fuerzas de la oposición, la alianza Armenia del expresidente Robert Kocharián (9,9%) y el partido Armenia Próspera (4%).
La participación se ubicó en el 59%, dijo la comisión.
El rival de Pashinián, Samvel Karapetián calificó los comicios de «vergonzosos» y denunció irregularidades y represión, afirmando que decenas de miembros de su equipo de campaña habían sido detenidos.
El Comité de Investigación de Armenia informó que había abierto 59 causas penales por presuntas violaciones electorales —incluido el voto múltiple— y detenido a nueve personas.
– Resentimiento y amenazas –
Oficialmente, Armenia y Rusia, unidas por dos siglos de historia común dentro del imperio ruso y la Unión Soviética, se mantienen como aliados, pero Pashinián ha marcado distancias en los últimos años.
Este pequeño país de mayoría cristiana sigue conmocionado por su derrota militar frente a Azerbaiyán en 2020 y por la pérdida de la región de Nagorno Karabaj en 2023, que provocó el éxodo de decenas de miles de armenios de este territorio montañoso disputado desde hace décadas.
El primer ministro reprocha a Moscú, con fuerzas de mantenimiento de la paz en la región, que no prestara ayuda a Armenia ni interviniera en la toma de Nagorno Karabaj, preocupada por preservar sus relaciones con Azerbaiyán.
Ante esta situación, Pashinián congeló la participación armenia en una alianza regional liderada por Moscú y buscó reforzar los lazos con Bruselas y Washington, llegando incluso a evocar una posible adhesión de su país a la UE.
Rusia reaccionó con irritación ante la posible pérdida de otro aliado en su propio patio trasero.
En mayo, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una amenaza velada: «Todos vemos lo que está ocurriendo ahora con Ucrania (…) ¿Cómo empezó todo? Con el intento de Ucrania de unirse a la UE».
En la antesala de las elecciones aparecieron acusaciones de que el Kremlin había intentado influir en la votación.
Además, en las semanas previas al voto, Rusia prohibió la importación de varios productos de Armenia, una medida interpretada como un intento de ejercer presión económica sobre el país.
(c) Agencia AFP



