Estudio poblacional de Mayo Clinic proporciona una visión integrada de los patrones relacionados con la edad. Más temprana puede dar tiempo para planificar.
SANTO DOMINGO. R.D.— Cambios biológicos sutiles asociados a la enfermedad de alzhéimer podrían comenzar ya a finales de los 50 años, décadas antes de que aparezcan la pérdida de memoria u otros síntomas.
De acuerdo a Mingzhao Hu, Ph.D., profesor adjunto en el Departamento de Ciencias Cuantitativas de la Salud de Mayo Clinic, la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia, afecta a unos 6.9 millones de personas en Estados Unidos de 65 años o más.
Con el objetivo de determinar y conocer los cambios que se viven en esta etapa, el especialista realizó el primer estudio poblacional que proporciona una visión integrada de los patrones relacionados con la edad en múltiples biomarcadores del alzhéimer, medidos en sangre y también imagen, además de la cognición.
En ese sentido dijo: “Al estimar las edades en las que los cambios en los marcadores de salud se hacen más evidentes, los resultados muestran que muchos de estos cambios tienden a producirse desde finales de los 50 hasta principios de los 70 años”.
Cambios cerebrales
El estudio, publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, mapea cuándo tienden a acelerarse los principales cambios cerebrales y sanguíneos a lo largo de la vida, aportando nueva información sobre cuándo las estrategias de detección y prevención podrían tener el mayor impacto.
Este descubrimiento implica cambios anómalos en proteínas como la amiloide y la tau que pueden comenzar años antes de los síntomas, y se asocia con el deterioro cognitivo.
Actualmente no existe cura. Investigadores de Mayo Clinic identificaron cuándo tienden a producirse estos cambios a lo largo de la vida.
Una detección más temprana puede dar a los pacientes y sus familias más tiempo para planificar, acceder a cuidados y beneficiarse de tratamientos que puedan ralentizar la progresión.
Futuro de la detección
Por otro lado, Jonathan Graff-Radford, M.D., jefe de Neurología Conductual en Mayo Clinic, explicó que “a medida que la investigación sobre el alzhéimer se orienta hacia la prevención y el tratamiento precoz, los biomarcadores en sangre desempeñarán un papel central a la hora de identificar qué personas son las más adecuadas para estas terapias.
Saber cuándo empiezan a cambiar estos biomarcadores, y cuándo se relacionan con el deterioro cognitivo, nos ayuda a señalar las edades en las que el cribado preventivo podría tener el mayor impacto”.
Los resultados del estudio también refuerzan el creciente papel de los análisis de sangre en la investigación y la atención del alzhéimer.
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