La reciente tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela volvió a colocar sobre la mesa una pregunta que también preocupa a República Dominicana: ¿qué tan preparado está el país para enfrentar un gran sismo?
En un nuevo reportaje de N Investiga, se aborda la vulnerabilidad sísmica de República Dominicana a partir de las imágenes de destrucción que dejaron los movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados en Venezuela, donde edificios colapsaron, familias quedaron atrapadas entre escombros y equipos de rescate trabajaron contra el tiempo para encontrar sobrevivientes.
Las escenas de emergencia recordaron que los terremotos pueden transformar una ciudad en cuestión de segundos y que la prevención es clave para reducir la pérdida de vidas. Aunque Venezuela enfrenta su propia tragedia, el fenómeno vuelve a generar interrogantes en un país como República Dominicana, ubicado en una zona con una larga historia de actividad sísmica.
El reportaje de N Investiga recuerda que la República Dominicana ha sido escenario de terremotos devastadores. En 1562, un fuerte sismo destruyó parte de La Vega y Santiago; en 1842 otro movimiento provocó graves daños en la región norte; y en 1946 un terremoto de magnitud 8.1 generó un tsunami que afectó Matancitas y dejó cientos de víctimas.
Ante ese historial, especialistas consultados por N Investiga advierten que, aunque el país cuenta con avances en materia de regulación, todavía existen debilidades que podrían aumentar el impacto de un terremoto de gran magnitud.
La ingeniera sísmica Claudia Germoso señala que República Dominicana no se encuentra completamente preparada para un evento de esa escala, debido a que existe una normativa sísmica, pero no todas las construcciones cumplen con los criterios establecidos.
Uno de los principales desafíos está relacionado con la calidad de las edificaciones y la supervisión de los procesos constructivos. Ramón Delanoy, director del Centro Nacional de Sismología, explica que algunas vulnerabilidades aparecen cuando se reducen costos utilizando menos materiales o productos de menor calidad, además de las deficiencias en la fiscalización de ciertas obras.
El país cuenta desde 2011 con el Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras, una normativa que establece los parámetros que deben cumplir edificios y otras construcciones para resistir movimientos telúricos.
Sin embargo, expertos citados en la investigación de N Investiga destacan que el desafío no solo está en tener reglas, sino en garantizar que sean aplicadas correctamente.
El ingeniero italiano Armando Lucio Simonelli, especialista en geotécnica sísmica, considera que el reglamento dominicano es avanzado y que existen profesionales capacitados, pero plantea la necesidad de continuar estudiando el comportamiento de los suelos y aplicar ese conocimiento en la construcción.
El reportaje también explica que el riesgo no es igual en todo el territorio nacional. El geólogo Osiris de León señala que las zonas con suelos más flexibles se concentran principalmente en el Valle del Cibao, desde Piedra Blanca y Bonao hasta Montecristi, incluyendo áreas como San Francisco de Macorís y Nagua.
Estos terrenos pueden amplificar el movimiento sísmico y aumentar los daños si las edificaciones no están diseñadas para soportar ese tipo de impacto.
A diferencia de otros fenómenos naturales, los terremotos no pueden anticiparse con una fecha exacta. Los especialistas explican que un gran sismo puede repetirse en pocos años o tardar cientos de años en ocurrir nuevamente.
Por eso, países como Japón han desarrollado una cultura de prevención basada en educación ciudadana, construcciones resistentes y tecnologías como aisladores y amortiguadores sísmicos que permiten que las estructuras soporten fuertes movimientos.
La investigación de N Investiga concluye que los terremotos no pueden evitarse, pero una tragedia de grandes proporciones sí puede reducirse. La clave está en fortalecer la aplicación de las normas, mejorar la supervisión de las construcciones y preparar a la población para saber cómo actuar cuando la tierra vuelva a moverse.
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