Un recorrido por uno de los espacios ecoturísticos mejor organizados del país.
Lázaro Medina Familia
MONTE PLATA. R.D.— El Monumento Natural Salto de Socoa demuestra que es posible una gestión responsable del entorno natural en áreas protegidas.
Socoa no es solo un balneario. Es un modelo de gestión privada que controla el acceso y cuenta con normas que obligan al visitante a respetar el entorno.
Cientos de personas visitan este lugar, especialmente los fines de semana, sin que esto altere el orden ni la limpieza, gracias a la gestión del espacio.
El acceso es empinado y pedregoso. Desde allí, el visitante debe descender unos 275 metros hasta llegar al salto. Antes de terminar el descenso, el sonido del agua acalla el bullicio de los visitantes.
Sus gestores se aseguran de que los turistas respeten el entorno, creando una buena convivencia entre actividad económica y protección ambiental.
“Nosotros recibimos personas de todas partes del país, no tenemos quejas de los clientes”, aseguró Kilvio Mejía, administrador del lugar.
La cantidad exacta de visitantes no se divulga públicamente por un tema de seguridad interna del negocio, ya que, según explicó Mejía, “esos son datos institucionales que se manejan personalmente”.
La seguridad, clave en el manejo del balneario
Un espacio de esta naturaleza cuenta con medidas de seguridad que van desde el control de acceso, la organización del parqueo y la videovigilancia.

El charco tiene una profundidad de 14 pies en su punto más hondo. Cuenta con una soga que delimita las zonas de menor y mayor profundidad.
Ante cualquier eventualidad, de acuerdo con el administrador del lugar, cuentan con personal capacitado, equipado con camillas y salvavidas para asistir a quien sufra algún accidente.
Además de la cascada, en el espacio hay otros tres charcos en la parte superior del balneario, cuyo acceso está restringido por su profundidad y el riesgo que representan para quienes no saben nadar o desconocen qué tan hondos son.
Su acceso es controlado solo a visitantes frecuentes que conocen el lugar y únicamente a uno o dos de los charcos.
“Gracias a Dios no hemos tenido situaciones que lamentar, ningún accidente grave”, narró el administrador.
Al dar su opinión, los visitantes coinciden con lo expresado por Mejía. Es el caso de un grupo de amigos que acudieron desde La Romana.
“Nosotros solemos venir aquí, nos encanta, es muy hermoso, organizado y bien cuidado”.
Así se expresaron mientras disfrutaban del balneario, acompañados por el constante susurro del agua.
Novedades y servicios en Salto de Socoa
El lugar ahora cuenta con una villa aprobada por el Ministerio de Medio Ambiente, respetando el entorno natural y el uso controlado del espacio dentro de una reserva natural.

La villa fue ubicada en un punto apartado del acceso común de los visitantes, respetando el paisaje y la tranquilidad de este santuario natural.
Cuenta con capacidad para grupos hasta de 12 personas y comodidades básicas para estadías cortas. Se trata de un espacio de paz y reposo, donde el sonido del salto y el cantar de las aves acompaña la estadía.
Otra de las novedades del Salto de Socoa es un pequeño restaurante que complementa la experiencia del visitante.
El lugar ofrece servicios adicionales como transporte interno, alquiler de mesas y equipos de seguridad.
Economía colaborativa
Detrás de este proyecto hay una actividad económica que no se ve a simple vista.
Este espacio sostiene a varias familias que dependen directamente de la actividad turística generada en el lugar.

Entre 15 y 20 personas obtienen ingresos directos gracias a la actividad del lugar.
Comienza en la puerta con los colaboradores que cobran la entrada y colocan los brazaletes y el personal de seguridad diseminado en puntos estratégicos.
Por ejemplo, el restaurante genera empleos para cocineros, camareros y personal de atención.
En el área de las mesas y los chalecos salvavidas hay personal. Asimismo, en el bar laboran dos personas y en la cocina de comida criolla hecha en fogones de leña, hay varias mujeres, mientras que un conductor se encarga de trasladar a los visitantes desde y hacia el balneario.
La mayoría de estas personas viven en el mismo lugar, mientras que otras se trasladan de Sabana Grande de Boyá y otras comunidades cercanas.
Ubicación y distancia
El Salto de Socoa forma parte del Parque Nacional de la Biodiversidad, una reserva ecológica de más de 20 mil tareas creadas en 2009.
Está ubicado en Gonzalo, Sabana Grande de Boyá, a orillas de la autopista Juan Pablo II o de Samaná, después del cruce hacia Monte Plata y Bayaguana.

Desde Santo Domingo, el tiempo de llegada oscila entre 40 minutos y una hora, siempre conduciendo con precaución y respetando los límites de velocidad.
Socoa demuestra que el ecoturismo organizado en áreas protegidas no solo es posible, sino que puede convertirse en un modelo de desarrollo económico sostenible que respeta el ecosistema y cuida cada espacio en armonía con la naturaleza.

(c) El Nacional



