Ante la gran cantidad de haitianos, el país luce a la defensiva. Muchos creen que millones de ilegales circulan por calles República Dominicana
SANTO DOMINGO. R.D.— Hace 57 años, El Nacional ya advertía sobre los riesgos de la presencia masiva de inmigrantes indocumentados haitianos en República Dominicana, un llamado que hoy parece un presagio, en un contexto donde el país se percibe a la defensiva y carente de una política migratoria eficaz para hacer frente al problema.
En su editorial del 12 de agosto de 1969, este periódico señalaba que la permanencia de los 200,000 o 300,000 haitianos que entonces vivían en el país adquiría características graves y alarmantes.
Tres años antes, en noviembre de 1966, cuando se convino con el dictador de Haití, Jean Claude Duvalier, la contratación de 25,000 haitianos para el corte de caña, el entonces canciller dominicano, doctor Gilberto Herrera Báez, ya había declarado que en el territorio nacional residían de manera permanente unos 300,000 haitianos.
En ese entonces, el rotativo, fundado el 11 de septiembre de 1966, propuso en el editorial de del 12 de agosto de 1969 que “si los haitianos que están aquí no quieren cortar caña, sino prestar dinero, vender billetes y aguacates, ser bodegueros o lo que sea, bien pueden dedicarse a esas actividades en su país. Aquí se necesitan braceros y no parásitos ni comerciantes”.

En tanto, el año pasado la Dirección de Migración, dirigida por el vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester, reportó la repatriación de 379,553 haitianos a su país, una cifra que, según la institución, representó un incremento del 84% en comparación con períodos anteriores.
Muro
Como forma de evitar la entrada de ilegales desde Haití, el Gobierno dominicano inició en el 2022, en la provincia de Dajabón, la construcción de un muro fronterizo con una inversión inicial de RD$1,750 millones.
Eso, al igual que el reforzamiento militar y la tecnología utilizada en la zona, como drones y cámaras de vigilancia, al parecer no han surtido el efecto esperado.
Hacia el norte, los ilegales haitianos entran por las provincias de Dajabón y Montecristi y, al sur, por Elías Piña, Independencia y Pedernales.
A pesar de la seguridad que existe en la frontera, tanto en hombres como en tecnología, el ingreso irregular de haitianos solo es posible por la complicidad de bandas nacionales y haitianas.
Inicialmente, los haitianos venían a trabajar en labores agrícolas y de construcción, pero su condición ha dado un giro laboral: ahora hacen delivery de negocios, motoconchos, seguridad, servicios en residenciales y otras labores.
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