República Dominicana cuenta con una red diversa de lagos y lagunas que, más allá de su atractivo escénico, cumplen un papel en la conservación de la biodiversidad y el abastecimiento de comunidades enteras, según un nuevo reporte del Ministerio de Medio Ambiente.
El documento advirtió sobre la vulnerabilidad de estos ecosistemas y propuso medidas para garantizar su protección.
El territorio dominicano alberga una amplia gama de cuerpos de agua interiores, desde grandes lagos hasta lagunas costeras y temporales. El lago Enriquillo, con una superficie de cerca de 265 kilómetros cuadrados, es el mayor de las Antillas y se localiza en una depresión tectónica por debajo del nivel del mar. El lago es hábitat del cocodrilo americano y el flamenco del Caribe.
Por otro lado, la laguna Cabral o de Rincón representa el mayor reservorio de agua dulce del país, con aproximadamente 30 kilómetros cuadrados de extensión. Además, el país cuenta con lagunas kársticas, costeras y temporales distribuidas en distintas regiones, lo que refleja la diversidad hidrográfica dominicana.
Funciones ambientales y presión sobre los ecosistemas
El informe del Ministerio de Medio Ambiente sostuvo que estos ecosistemas cumplen múltiples funciones ambientales. “Los lagos y lagunas regulan el ciclo del agua, protegen las zonas costeras, y son refugio de especies endémicas y migratorias”, puntualizó el reporte oficial.
Su existencia también sostiene actividades productivas como la pesca, la agricultura y el turismo, esenciales para la subsistencia de numerosas comunidades rurales y urbanas.
El documento señaló que, pese a su importancia ecológica y socioeconómica, los lagos y lagunas enfrentan un escenario de creciente vulnerabilidad. La variabilidad climática, la alteración de los regímenes de lluvias y el aumento de las temperaturas modificaron la dinámica hídrica de estos sistemas y elevaron el riesgo de sequías, salinización y pérdida de hábitats.
A estos factores se suman la contaminación por desechos domésticos e industriales, el uso intensivo de agua y la expansión de actividades humanas en las cuencas. El informe detalló que la eutrofización y la introducción de especies exóticas también figuran como amenazas para la fauna y la flora nativas.
Iniciativas de protección y llamado oficial
Según el reporte oficial, “mantener el equilibrio de estos espacios depende de la reducción de presiones humanas y del fortalecimiento de políticas de conservación”. El Ministerio de Medio Ambiente insistió en la necesidad de promover un manejo sostenible e integral, que incluya acciones de restauración y educación ambiental en las comunidades locales.
En los últimos años, la comunidad internacional dio pasos para enfrentar la degradación de los lagos. En 2022, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente aprobó una resolución que exhorta a los Estados miembros a proteger, conservar, restaurar y garantizar el uso sostenible de los lagos. Dos años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el 27 de agosto como el Día Mundial de los Lagos, una fecha dedicada a sensibilizar sobre su papel en la sostenibilidad global.
El reporte del Ministerio de Medio Ambiente citó estas iniciativas como respaldo a los esfuerzos nacionales para conservar el patrimonio hídrico dominicano. El organismo remarcó que la integración de los compromisos internacionales en la legislación y los planes nacionales resulta esencial para asegurar una gestión eficaz de los recursos acuáticos.
Las autoridades ambientales dominicanas insistieron en que la protección de los lagos y lagunas requiere la participación activa de toda la sociedad. “Toca a cada dominicano sumarse a este propósito y hacer conciencia de que cuidar estos tesoros es, en definitiva, cuidar las fuentes de vida que conectan el agua y la biodiversidad con el bienestar humano”, enfatizó el documento ministerial, citado por Infobae.
El informe alentó la vigilancia comunitaria, la educación ambiental y la adopción de prácticas sostenibles en el uso del agua. También propuso la restauración de zonas degradadas y la creación de áreas protegidas específicas para lagos y lagunas de alto valor ecológico.
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