Un experto explica los 3 errores más comunes en el desayuno que sabotean tu pérdida de peso. Enseña cómo el ayuno y los carbohidratos impactan tu metabolismo
Miyeilis Flores / El Diario
Si llevas un estilo de vida saludable y aun así tienes problemas para perder peso, el obstáculo principal podría estar en la primera comida del día. Un especialista revela los tres errores más comunes al desayunar y cómo corregirlos para desbloquear tu metabolismo.
Para entender el impacto de estos hábitos, recurrimos a la evidencia clínica y a las enseñanzas del Dr. Jason Fung, nefrólogo, especialista en diabetes tipo 2 y uno de los mayores divulgadores sobre ayuno intermitente e insulina.
1. Desayunar demasiado pronto
Tras un largo periodo de descanso, el cuerpo entra en ayuno durante la noche. Al día siguiente se rompe este estado con el “desayuno”: la comida que, como su nombre indica, rompe (des-hace) tu ayuno.
El autor del libro El código de la obesidad y cofundador del programa The Fasting Method explica que si cenas a las 6:00 p.m. y comes a las 8:00 a.m., acumulas 14 horas de reposo digestivo. Durante ese lapso, al no ingerir alimentos, tu cuerpo acude a sus reservas de glucógeno y grasa corporal para obtener energía. En cuanto ingieres alimentos, detienes esa quema de grasa.
No es obligatorio comer apenas abres los ojos. El Dr. Jason Fung aclara el motivo fisiológico:
«Alrededor de las 4:00 o 5:00 de la mañana, antes de levantarte, el cuerpo experimenta un pico natural de hormonas contra-reguladoras como el cortisol, la hormona del crecimiento y la noradrenalina. El propósito de estas hormonas es tomar la energía almacenada en la grasa corporal y volcarla al torrente sanguíneo para darte energía para el día.»
Debido a esta respuesta endocrina, el hambre matutina suele estar en su punto más bajo. Un estudio publicado en Obesity demostró que el ritmo circadiano de la grelina (la hormona del hambre) alcanza su nivel mínimo diario alrededor de las 8:00 a.m.
La recomendación es clara: si no sientes hambre al levantarte, no fuerces a tu cuerpo por pura rutina. Puedes romper el ayuno a las 7:00 a.m., a las 9:00 a.m. o al mediodía; lo crucial es escuchar a tu organismo y permitir que use su propia energía reservada.
2. Consumir un exceso de azúcar oculta

Un recordatorio que cobra fuerza para perder peso es tener en cuenta que muchos desayunos populares son postres disfrazados: cereales infantiles (algunos con más del 50% de azúcar), muffins, mermeladas, barritas y yogures endulzados.
Esta tendencia nació de la moda “baja en grasa”, donde la industria alimentaria redujo los lípidos, pero añadió altas dosis de azúcar añadida para mantener el sabor.
El problema radica en la fructosa, un componente clave del azúcar de mesa y del jarabe de maíz de alta fructosa:
“La fructosa solo puede ser metabolizada por el hígado. Al hacerlo, contribuye directamente a la enfermedad del hígado graso, la hiperinsulinemia y la resistencia a la insulina.” — Dr. Jason Fung.
Estudios publicados en Nutrients y el Journal of Hepatology respaldan este punto: la metabolización hepática de la fructosa estimula la lipogénesis de novo (creación de grasa en el hígado), lo que afecta la flexibilidad metabólica y favorece el aumento de peso corporal.
3. Abusar de carbohidratos refinados y procesados

Aunque son un clásico del desayuno por su fácil preparación, alimentos como el pan blanco, productos de panadería y las harinas instantáneas tienen un alto índice glucémico, lo que provoca picos drásticos de glucosa e insulina.
Recuerda el experto que cuando la insulina sube de forma desmedida, actúa como una llave que encierra las calorías en las células grasas y las retira de la circulación.
Este proceso da como resultado que, si desayunas dos rebanadas de pan blanco con mermelada a las 7:00 a.m., para las 10:30 a.m. tendrás un hambre voraz por la caída brusca de glucosa.
¿Qué comer en su lugar?

La estrategia nutricional de Fung se basa en incluir alimentos densos en nutrientes que generan saciedad prolongada y mantienen la insulina bajo control, como:
- Huevos cocinados: aportan proteína de alto valor biológico y grasas saludables.
- Proteínas de calidad: tocino magro, carnes frías artesanales o embutidos de buena procedencia sin azúcares añadidos.
- Avena de cocción lenta: a diferencia de la instantánea, conserva su fibra soluble (betaglucanos), lo que retrasa la absorción de glucosa y mejora la respuesta metabólica.
Aunque la rapidez a la hora de preparar el desayuno puede alejarnos de opciones más nutritivas, el Dr. Fung recuerda que no hay prisa por comer de inmediato. Retardar tu primera comida deja que tu cuerpo utilice sus reservas de grasa; y cuando decidas romper el ayuno, dale prioridad a la calidad nutricional.
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