El país está sobre una zona de alta sismicidad: la falla Septentrional al norte y la falla Enriquillo-Plantain Garden al sur.
SANTO DOMINGO. R.D.— La República Dominicana presenció el domingo dos movimientos telúricos, uno de 4,8 y otro de 5,6, causando preocupación y muchas interrogantes en la población.
Asimismo, ante hecho volvieron a poner sobre la mesa la vulnerabilidad sísmica del país y una pregunta que resurge cada vez que tiembla la tierra: ¿cuáles zonas podrían sufrir las consecuencias más graves ante un terremoto de gran magnitud?
Aunque la cercanía a las fallas geológicas marca el nivel de amenaza sísmica en República Dominicana, el riesgo real lo determinan otros factores como la calidad del suelo, la densidad poblacional, la infraestructura y la capacidad de respuesta. El país está sobre una zona de alta sismicidad donde destacan dos grandes estructuras: la falla Septentrional al norte y la falla Enriquillo-Plantain Garden al sur
¿Cuáles son las áreas de mayor riesgo?
Santiago y el Cibao: figuran entre las áreas de mayor exposición debido principalmente a su proximidad a la falla Septentrional y a las características de algunos terrenos.
Esta falla se extiende por el norte dominicano desde el área de Monte Cristi hasta Samaná. Parte de Santiago y del valle del Cibao descansa además sobre materiales aluviales y sedimentarios que pueden aumentar la intensidad y duración de las vibraciones.
El riesgo se extiende a localidades como Navarrete, Villa González, Tamboril, Moca, Salcedo, Mao, Esperanza, San Francisco de Macorís y La Vega, aunque el nivel de vulnerabilidad varía según el terreno, la distancia de las fallas y las características de las construcciones.
El Reglamento R-001 para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras clasifica a Santiago, Puerto Plata, Espaillat, Hermanas Mirabal, Duarte, María Trinidad Sánchez, Monte Cristi, Samaná, Santiago Rodríguez, Sánchez Ramírez y Valverde dentro de la zona de alta sismicidad.
Costa norte: terremotos y riesgo de tsunami
La costa norte y nordeste enfrenta una amenaza adicional: determinados terremotos submarinos pueden generar tsunamis.
Entre las localidades expuestas se encuentran Puerto Plata, Luperón, Sosúa, Cabarete, Gaspar Hernández, Río San Juan, Cabrera, Nagua, Matancitas, Sánchez y Samaná.
El suroeste y la falla de Enriquillo
El suroeste dominicano constituye otra de las regiones de atención. Azua, San Juan, Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales están vinculadas a la influencia del sistema de fallas Enriquillo-Plantain Garden, la estructura San Juan-Restauración y otras fuentes sísmicas del sur.
En estas provincias, un terremoto también podría desencadenar deslizamientos y afectar carreteras, dejando comunidades aisladas y dificultando las operaciones de rescate.
La región surcentral tiene además antecedentes importantes. En 1751, un terremoto estimado entre magnitudes 7.4 y 7.5 destruyó la antigua ciudad de Azua, mientras que en 1962 un sismo de magnitud 6.5 provocó daños en San José de Ocoa y Baní.
El riesgo del Gran Santo Domingo
El Gran Santo Domingo presenta un escenario diferente. Aunque el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo no se encuentran directamente sobre la falla Septentrional, concentran millones de habitantes y una gran cantidad de viviendas, edificios, hospitales, escuelas, puentes, elevados y sistemas de transporte.
El Reglamento R-001 coloca esta área dentro de la zona de sismicidad media, pero las condiciones del terreno varían considerablemente.
La microzonificación del Gran Santo Domingo ha identificado terrenos aluviales y pantanosos en las cuencas de los ríos Ozama, Isabela y Haina, además de rellenos artificiales y otras condiciones geológicas que pueden modificar la respuesta del suelo durante un terremoto.
A esto se suma la vulnerabilidad de edificaciones construidas sin supervisión, viviendas ampliadas sin cálculos estructurales y construcciones antiguas que no fueron diseñadas conforme a las normas sísmicas actuales.
La Romana y La Altagracia también están expuestas
El este de República Dominicana tampoco está fuera del mapa sísmico. El Reglamento R-001 clasifica a La Romana y La Altagracia dentro de la zona de alta sismicidad.
La región está expuesta a fuentes submarinas situadas al este y nordeste de La Española y a la compleja actividad tectónica existente entre República Dominicana y Puerto Rico.
El rápido crecimiento de Punta Cana, Bávaro, Higüey y La Romana ha aumentado además la cantidad de infraestructura residencial, comercial y turística expuesta.
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