Cristina Mendoza / Panorama Salud
En 2023 había 1,100 millones de personas de 60 años o más en el mundo. Para 2050 serán 2,100 millones, casi una de cada cinco personas del planeta.Hay un aumento de la esperanza de vida e igualmente hay una realidad menos celebrada: millones de adultos mayores llegan a esa etapa enfrentando soledad, pérdidas, abuso y trastornos de salud mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que alrededor del 15 % de las personas de 70 años o más padece algún trastorno mental. Estos problemas representan, además, el 6.8 % de los años vividos con discapacidad dentro de ese grupo de edad y otra cifra golpea: una de cada cuatro personas mayores experimenta soledad o aislamiento social.
No se trata únicamente de sentirse solo. La OMS identifica el aislamiento y la soledad como factores de riesgo importantes para la salud mental durante la vejez, una etapa en la que también pueden acumularse otras pérdidas: la muerte de la pareja o de amigos, la jubilación, la reducción de los ingresos, la pérdida de movilidad, enfermedades crónicas o la sensación de haber dejado de tener un propósito.
Una de cada seis puede estar sufriendo abuso
El dato más duro aparece dentro del propio entorno que debería ofrecer protección. Una de cada seis personas mayores sufre algún tipo de abuso, ya sea físico, verbal, psicológico, sexual o económico, además de situaciones de negligencia. En muchos casos, el agresor es precisamente alguien que participa en sus cuidados.
La OMS señala que el maltrato puede pasar inadvertido porque ocurre dentro de espacios privados y porque algunas personas mayores dependen física o económicamente de quienes las cuidan. A esto se suma que pueden tener dificultades para denunciar o incluso identificar determinadas conductas como formas de abuso.
La población de 80 años también se dispara
El envejecimiento mundial tampoco se detiene en los 60. La población de 80 años o más superará los 545 millones hacia 2060, más de tres veces la registrada en 2023.
Eso significa que los sistemas de salud y protección social tendrán que atender a una población cada vez más longeva, pero también a personas que pueden llegar a edades avanzadas con mayores necesidades de cuidado, acompañamiento y atención psicológica.
La OMS estima, además, que el 16.6 % de las muertes por suicidio corresponde a personas de 70 años o más.
No todo es depresión
La depresión y la ansiedad figuran entre los problemas de salud mental más frecuentes en la vejez, pero no son los únicos.
El duelo, la pérdida de independencia, las enfermedades crónicas, las dificultades económicas y las condiciones de vivienda pueden deteriorar el bienestar emocional. También pesa la discriminación por edad, una forma de exclusión que puede hacer que una persona mayor sea tratada como menos capaz, menos productiva o menos importante. En el caso de quienes necesitan cuidados permanentes, la situación puede ser todavía más compleja.
La OMS también advierte que los cuidadores necesitan apoyo: descanso, orientación, capacitación, asistencia psicológica y, cuando sea necesario, ayuda económica.
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