Investigadores del Imperial College London desarrollaron una lechuga modificada genéticamente capaz de producir mioglobina, una proteína presente en la carne que influye en su color y sabor. El descubrimiento podría abrir una nueva alternativa para fabricar alimentos de origen vegetal con características más parecidas a las de los productos animales.
Thomas Handley / Gizmodo
Una lechuga que produce una proteína de la carne parece una idea de ciencia ficción, pero un equipo de investigadores del Imperial College London consiguió convertirla en una realidad de laboratorio. Mediante técnicas de ingeniería genética, los científicos lograron que plantas de lechuga fabricaran mioglobina, una proteína presente en los músculos de animales como los cerdos y las vacas.
El avance, publicado en agosto de 2026 en la revista Frontiers in Plant Science, podría contribuir al desarrollo de alternativas vegetales a la carne, aunque todavía se encuentra en una fase experimental.
Cómo lograron que una lechuga produjera una proteína animal
La investigación se centró en la mioglobina, una proteína que almacena oxígeno en los músculos de los vertebrados y contribuye al color característico de la carne.
Esta molécula contiene un grupo llamado hemo, que incorpora hierro y participa en las propiedades de color y sabor que se buscan reproducir en muchas hamburguesas vegetales.
Para producirla en plantas, los investigadores utilizaron una técnica de ingeniería genética que introduce información genética en los cloroplastos, las estructuras celulares responsables de realizar la fotosíntesis.
Mediante un procedimiento conocido como bombardeo de partículas, incorporaron el gen de la mioglobina porcina en células de lechuga y tabaco. Las plantas modificadas consiguieron producir la proteína y, además, crecieron, florecieron y generaron semillas que transmitieron la modificación genética.
Los científicos también ensayaron la producción de mioglobina bovina en un alga verde.

Cuánta proteína de carne puede producir una lechuga
Los resultados demostraron que las plantas podían fabricar cantidades medibles de mioglobina.
En la lechuga, los investigadores obtuvieron aproximadamente 810 miligramos de proteína por kilogramo de materia seca.
En el tabaco, la producción alcanzó unos 800 miligramos por kilogramo.
Además, el sistema basado en cloroplastos permitió obtener mejores resultados que otros métodos de modificación genética evaluados en plantas de tabaco. Sin embargo, todavía existe una diferencia importante respecto de la concentración de mioglobina presente de manera natural en el músculo animal
Otro desafío está relacionado con el hemo, el componente que contiene hierro y resulta fundamental para algunas de las propiedades de esta proteína. Los análisis mostraron que aproximadamente el 35 % de la mioglobina purificada del tabaco contenía hemo, un porcentaje inferior al obtenido mediante producción bacteriana.
Esto significa que todavía deben perfeccionarse los procesos antes de considerar una aplicación alimentaria comercial.

¿Podríamos comer lechuga con proteínas de carne en el futuro?
El objetivo principal de la investigación no es crear una lechuga con sabor a carne para consumir directamente en ensaladas. Los científicos estudian la posibilidad de utilizar estas plantas como pequeñas fábricas biológicas capaces de producir ingredientes destinados a otros alimentos.
La mioglobina podría extraerse de las hojas, purificarse e incorporarse a hamburguesas vegetales y otros productos que buscan reproducir determinadas características de la carne. Actualmente, algunas proteínas utilizadas por la industria alimentaria se obtienen mediante microorganismos modificados genéticamente y cultivados en grandes biorreactores.
El nuevo sistema plantea una vía alternativa basada en cultivos vegetales, aunque todavía no se ha demostrado que resulte más económica o sostenible a escala industrial.
También será necesario evaluar la seguridad alimentaria, los procesos de fabricación y los requisitos regulatorios. Por ahora, el descubrimiento representa una prueba de concepto: demuestra que una planta comestible puede producir una proteína animal de manera estable.
Aunque todavía no veremos estas lechugas en los supermercados, el experimento abre nuevas posibilidades para desarrollar ingredientes alimentarios mediante biotecnología vegetal.



