El economista David G. Blanchflower, de Dartmouth College, analizó encuestas de 132 países y encontró el mismo dibujo en todos ellos: el bienestar baja hasta rozar los 48 años y después vuelve a subir.
Si te preguntan en qué momento de tu vida fuiste más feliz, seguramente piensas en fechas concretas: una boda, un nacimiento, un viaje. Los economistas que estudian el bienestar miran otra cosa. Les interesa cómo valora la gente su vida en conjunto, más allá de los días señalados. Cuando juntan cientos de miles de respuestas, aparece un dibujo muy parecido en todo el mundo.
De dónde sale la curva en U
La idea tiene casi veinte años. En 2008, Blanchflower y Andrew J. Oswald, de la Universidad de Warwick, publicaron en la revista Social Science & Medicine un estudio con datos de unos 500 000 estadounidenses y europeos occidentales elegidos al azar. Su conclusión fue que, con los demás factores igualados, el bienestar toca fondo a ambos lados del Atlántico entre la mitad y el final de la cuarentena, en hombres y en mujeres.
n 2020, Blanchflower amplió el análisis a 132 países. Encontró la forma de U en todos ellos, incluidos 95 países en desarrollo, después de tener en cuenta el nivel de estudios, el estado civil y la situación laboral, y a menudo también sin ajustar nada. Su resumen cabe en una frase: la curva de la felicidad está en todas partes.
El punto más bajo, hacia los 47
Las cifras son muy parecidas en todo el mundo. De media, el mínimo de bienestar llega a los 48,2 años en los países en desarrollo y a los 47,2 en los desarrollados. En la versión revisada del trabajo, publicada en 2021 en el Journal of Population Economics con datos de 145 países, el punto más bajo se sitúa en torno a los 50 años, y en Europa y Estados Unidos esa edad se ha ido retrasando con el tiempo.
¿Por qué ocurre? Blanchflower lo explicó en una entrevista con un ejemplo muy reconocible: alguien que a los 25 sueña con ser primer ministro, a los 35 sigue peleando y a los 45 decide dedicarse a otra cosa. Es decir, la mitad de la vida suele ser el momento en que ajustamos lo que esperábamos a lo que hay. El economista también apunta a algo más profundo: un estudio de 2012 con 508 grandes simios encontró un bache parecido en su edad media.
La buena noticia: después, la curva sube
La segunda mitad de la U es la que más interesa a partir de los 50. Pasado el bache, el bienestar declarado vuelve a crecer. Muchas personas recolocan prioridades y se toman con más calma lo que no salió como esperaban. Hay un matiz: el estudio de 145 países se hizo con muestras de menores de 70 años, así que lo que pasa después de esa edad está menos medido.
Una media, no un destino
La curva describe promedios, no vidas concretas. Un equipo de psicólogos encabezado por Nancy L. Galambos, de la Universidad de Alberta, sostiene que la forma de U no es tan sólida ni tan generalizable como suele decirse, y que solo algunas personas pasan por un bache en la mitad de la vida. Blanchflower y Carol Graham respondieron que la mayoría de los estudios que revisaron esos autores sí encuentran la U. El debate sigue abierto.
Lo útil para ti: si estás en ese tramo y notas que pesa más de lo que debería, es un momento frecuente y suele pasar. Si el desánimo se alarga varias semanas o empieza a afectar a tu día a día, coméntalo con tu médica de familia o con una psicóloga sanitaria.

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