El controvertido centro de reclusión para personas indocumentadas, aislado y rodeado de caimanes, quedará vacío a más tardar a finales de octubre. El cierre de la prisión en Florida, ordenada por el presidente Donald Trump, llegará luego de que la jueza Kathleen Williams denegara las solicitudes del Gobierno que han intentado impugnar una orden previa para cerrar el lugar, plagado de informes sobre condiciones insalubres y la desconexión de los detenidos con el sistema legal.
‘Aligator Alcatraz’, la temida cárcel para inmigrantes en Everglades, Florida, podría quedar como parte del pasado en los próximos días.
Sin embargo, no enterrará el empeño de Donald Trump por construir centros de reclusión de duras condiciones para las personas indocumentadas en Estados Unidos.
Construida en un vasto humedal subtropical repleto de caimanes, cocodrilos y pitones, el centro avanza hacia su cierre de operaciones, a más tardar para finales de octubre, tras el dictamen de la jueza del Tribunal Federal de Distrito de Miami, Kathleen Williams.

Pero desde ya el centro está siendo vaciado de detenidos, según un intercambio de correos electrónicos citados por la agencia de noticias AP y el diario ‘The New York Times’.
AP subraya que en un mensaje enviado al rabino del sur de Florida, Mario Rojzman, el pasado 22 de agosto, relacionado con la prestación de servicios de capellanía en la prisión, el director ejecutivo de la División de Gestión de Emergencias de Florida, Kevin Guthrie, aseguró que «probablemente nos quedaremos sin personas en unos pocos días», insinuando que pronto no habrá necesidad de estos servicios.
El correo electrónico fue enviado en respuesta a líderes interreligiosos que habían preguntado si podían atender a los detenidos dentro del remoto centro.
Es la primera evidencia de que el centro no ha estado operando a su máxima capacidad, uno de los argumentos de la jueza para ordenar su cierre.
El proceso de clausura se encuentra en curso tras varias demandas al respecto que van desde índole ambiental hasta prácticas de insalubridad y violación al debido proceso legal para personas detenidas. Y avanza pese a los intentos de la Administración de Donald Trump por impugnar la orden de cierre dictaminada por Williams.
En la noche del miércoles 27 de agosto, la jueza denegó las solicitudes de pausar su orden de reducir gradualmente las operaciones en el centro de reclusión, al sustentar que no hay razón para mantener el lugar abierto, dado que la población de detenidos ya ha estado disminuyendo en las instalaciones. También indicó que los objetivos del Gobierno federal en materia de control migratorio no se verán frustrados por una pausa en las operaciones allí.
En su orden previa, emitida la semana pasada, la magistrada Williams destacó que preveía que la población de ‘Alligator Alcatraz’ disminuiría en 60 días debido al traslado de los detenidos a otras instalaciones, y que una vez que esto sucediera, se deberían retirar las cercas, el alumbrado y los generadores eléctricos, por razones ambientales, ni trasladar a más detenidos hacia ese lugar.
Williams remarcó que los gobiernos estatal y federal no tuvieron en consideración los posibles daños ambientales antes de construir el centro.
(c) France 24 en Español (28.08.2025)



