Aunque República Dominicana diversifica sus proveedores de combustibles, mantiene una dependencia de Estados Unidos, que concentra más del 80 % de las importaciones; el alza de precios por tensiones entre Israel e Irán y las limitaciones en el estrecho de Ormuz elevan la presión sobre una economía que acelera su transición hacia energías renovables
Karla Alcántara
SANTO DOMINGO,R.D.— República Dominicana mantiene una matriz de abastecimiento de combustibles relativamente diversificada, apoyándose en varios mercados internacionales para reducir riesgos de interrupción. Sin embargo, esta diversificación convive con una alta dependencia de Estados Unidos, que concentra la mayor proporción de las importaciones.
Durante enero-septiembre de 2025, República Dominicana importó US$ 3,498 millones por concepto de combustibles, una disminución de 1.4 % respecto a igual período de 2024, cuando se registraron US$ 3,548 millones.
Estados Unidos se consolidó como el principal suplidor, representando el 81.8 % del total importado en ese período, equivalente a US$ 2,863.5 millones. Le siguen Países Bajos, con US$ 177.2 millones, y Colombia, con unos US$ 124 millones, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas.
En cuarto lugar se ubicó Bélgica, con US$ 73.7 millones, mientras que Italia sumó US$ 47 millones. Otros suplidores durante ese período fueron Islas Vírgenes de Estados Unidos, con US$ 30.5 millones; Suecia, con US$ 20.5 millones; y Canadá, con US$ 20 millones.
Este contexto adquiere relevancia en medio de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, particularmente tras la escalada del conflicto entre Israel e Irán, en el que Estados Unidos ha tenido participación directa. Esta situación ha incidido en la seguridad energética global, incluyendo restricciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.
El conflicto geopolítico ha generado una mayor volatilidad en los precios internacionales de los combustibles y un incremento en los costos de los fletes marítimos, factores que presionan a economías importadoras de hidrocarburos como la dominicana, elevando su vulnerabilidad ante eventos externos.
La sostenibilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en el eje de las operaciones empresariales, no solo para cumplir con estándares de calidad y sostenibilidad, sino también para aportar activamente a la transición energética.
En este contexto, República Dominicana ya cuenta con el 25 % de su generación eléctrica provenga de fuentes renovables, con miras a reducir su dependencia de los combustibles fósiles.
No obstante, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) advierte que el avance hacia energías limpias enfrenta obstáculos. Entre ellos, destaca la limitada disponibilidad de conocimientos técnicos, deficiencias en infraestructura y los elevados costos iniciales, factores que restringen la inversión del sector privado.
(c) acento (27.03.2026)


