Para recibir el Año Nuevo 2026, los dominicanos mantienen vivas diversas tradiciones y rituales cargados de simbolismo para atraer prosperidad, amor y viajes
Santo Domingo. R.D.– La llegada del Año Nuevo en República Dominicana se vive entre celebraciones, reuniones familiares y una serie de rituales y tradiciones populares que buscan atraer prosperidad, salud y buena fortuna para los meses venideros.
Rituales Principales
Las 12 uvas: Es la tradición más extendida. Se consumen 12 uvas al compás de las campanadas de medianoche, pidiendo un deseo por cada una para representar la fortuna en cada mes del nuevo año.
La maleta: Aquellos que desean viajar en el nuevo año suelen salir de casa a medianoche y dar una vuelta a la manzana (o al menos caminar por el patio) arrastrando una maleta. Este acto simboliza la llegada de nuevas aventuras y experiencias fuera del hogar.
Velas y colores: Aunque menos detallado en los reportes recientes de 2025, el uso de velas y colores en la vestimenta sigue siendo clave. El amarillo se asocia con la prosperidad económica y el rojo con el amor.

Creencias y Limpieza de Energías
Barrer la casa: Muchas familias barren su hogar desde adentro hacia afuera antes de la medianoche para «sacar» las malas energías y dejar espacio para lo nuevo.
Monedas y abundancia: Colocar monedas en los bolsillos o en los zapatos se practica para asegurar que el dinero no falte durante el año que comienza.
Sincretismo y fe: Los rituales dominicanos mezclan frecuentemente la fe católica con creencias populares y herencias afrocaribeñas, reflejando una esperanza colectiva de renovación espiritual y cierre de ciclos.
Estas prácticas, aunque consideradas por algunos como simples supersticiones, funcionan como dispositivos emocionales que ayudan a la población a conectar con sus metas para el futuro.
El compartir la cena de Nochevieja en familia constituye una de las tradiciones más importantes, ya que representa la unión, el agradecimiento y la esperanza colectiva. En algunos sectores, también se mantiene la costumbre de quemar muñecos o papeles, como símbolo de cierre de ciclos y renovación.
Estas expresiones culturales reflejan el espíritu festivo y creyente del pueblo dominicano, que despide el año con alegría, música, especialmente merengue, y la convicción de que el nuevo ciclo traerá mejores oportunidades.



