Irán no necesita cerrar el estrecho por completo; le basta con mantenerlo como zona de riesgo y eso lo puede hacer desde sus 1.600 km de costa.
Ahora que la guerra de Irán ha cumplido un mes, Donald Trump quiere «tomar el control del petróleo» de la república islámica. ¿Se plantea para lograrlo apoderarse de la isla de Kharg, principal terminal de exportación iraní? El presidente de Estados Unidos no lo descarta. Cada vez parece estar más cerca que la Casa Blanca de orden al Pentágono para que los soldados pongan botas sobre el terreno y eso podría ser en Kharg.
De sólo 24 kilómetros cuadrados, Kharg está situada a menos de 30 kilómetros de la costa de Irán y a 483 al noroeste del estrecho de Ormuz. Dice Trump que no cree la isla «tenga ninguna defensa» y que EEUU «podría tomarla muy fácilmente».
Imaginemos por un momento que en una operación relámpago las tropas norteamericanas invaden la isla de Kharg. Sería un duro golpe para la economía de iraní porque más del 95% de las exportaciones de petróleo del país se hacen desde este lugar. Sin embargo, seguramente, la guerra no acabaría con ello.
Esa isla es fundamental para Irán, pero Kharg no está en la parte más estrecha del estrecho. Para el resto del mundo, los países que llevan y traen petroleros por esas aguas, la cuestión seguiría siendo la misma: ¿cómo cruzar el estrecho de Ormuz?
Dos rutas aún más estrechas que el estrecho
Este estrecho canal es una ruta energética global vital. Es la principal vía fluvial para aproximadamente el 20% del petróleo, gas natural y hasta fertilizantes del mundo. Pese a que Kharg pudiera caer, el régimen iraní seguiría controlando la situación el estrecho de Ormuz.
La geografía favorece a Irán. Este estrecho tiene unos 38 kilómetros de ancho en su punto más angosto y casi todo el tráfico marítimo pasa por dos rutas principales aún más estrechas. De modo que el margen de maniobra es extremadamente limitado.

Para Irán, el estrecho de Ormuz es más que una simple cuestión geográfica; es un punto de presión en esta guerra, de presión sobre el verdadero objeto del conflicto: el petróleo. La república islámica no necesita cerrar la ruta por completo; le basta con hacerla más arriesgada o impredecible para afectar a los mercados globales y presionar a sus rivales. Es lo que está pasando desde hace 31 días.
«Irán no necesita necesariamente buscar y encontrar sus objetivos. Puede esperar», asegura a CNN News el editor de la revista del centro de estudios Royal United Services Institute, Kevin Rowlands. En su opinión, esto crea, en la práctica, una «zona de peligro» donde el tiempo de alerta para un ataque puede ser de apenas segundos.
Un cuello de botella y poco profundo
Ormuz es un cuello de botella, un punto de estrangulamiento y poco profundo, lo que que obliga al tráfico mundial de petróleo a acercarse a la costa. Eso hace que para Irán sea fácilmente vigilable, con misiles, minas y pequeñas lanchas de ataque rápido. Es otra ventaja asimétrica.
El enfoque de Irán se basa en sistemas móviles y dispersos, difíciles de localizar y destruir por completo. El resultado es que el ejército iraní ha lanzado misiles y drones; se cree que ha desplegado minas navales; y puede usar embarcaciones pequeñas para hostigar o acosar a los mercantes.
Aunque EEUU ha reducido las capacidades navales convencionales de Irán, le queda el arsenal no convencional. Se trata los mencionados drones, pero también de pequeños buques de ataque rápido e incluso barcos no tripulados que están llenos de explosivos.
Y también, los submarinos; no tanto los principales como los ‘submarinos intermedios’, en palabras de Nick Childs, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). Se refiere a los pequeños submarinos que pueden operar en aguas poco profundas.
Para amenazar a los petroleros «enemigos» y controlar el tráfico, Irán tiene a su favor sus casi 1.600 kilómetros de costa. Siempre puede lanzar misiles antibuque y lo puede hacer desde sus baterías de misiles móviles, más difíciles de eliminar.

La orografía es otro aliado de Teherán. «En el lado iraní no se trata de una llanura. Hay colinas, montañas, valles, zonas urbanizadas e islas. Todo esto dificulta la detección de una amenaza inminente y facilita a Irán ocultar sistemas de armas móviles», explica Rowlands.
Cómo proteger a los petroleros
El conflicto, el contexto y el lugar geográfico hacen de esta guerra algo mucho más complejo de lo que han considerado en la Casa Blanca. Una solución militar suena sencilla en teoría, pero en la práctica dista mucho de serlo.
El conflicto, el contexto y el lugar geográfico hacen de esta guerra algo mucho más complejo de lo que han considerado en la Casa Blanca. Una solución militar suena sencilla en teoría, pero en la práctica dista mucho de serlo.
El hecho es que Irán ha bloqueado el estrecho de Ormuz. EEUU está considerando operaciones navales para asegurar la vía marítima. Para intentar que los barcos naveguen con seguridad habría que escoltar buques cisterna comerciales con buques de guerra, usar defensas escalonadas, desminar el mar y mantener una vigilancia constante desde el aire y el mar, y también satelital.
Pero seguramente no sería suficiente. La única forma de eliminar por completo la amenaza sería tomar el control de la costa, lo que supondría una operación mucho mayor y más arriesgada, mucho más que tomar la isla de Kharg.
(c) 20minutos (03.04.2026)



