Este miércoles, 21 de enero, miles de dominicanos y extranjeros acuden a la Basílica a venerar a la madre de Dios,
La devoción por la Virgen de la Altagracia, patrona de República Dominicana va más allá de sus fronteras, atrayendo a peregrinos de otras nacionalidades que acuden a su Basílica en Higüey para agradecer favores, cumplir promesas y celebrar su fe, convirtiéndose en un símbolo de identidad y protección para pueblos en el Caribe y el mundo, que se manifiesta cada 21 de enero con peregrinaciones a su santuario de Higüey, provincia La Altagracia.

¿Por qué trasciende la frontera?
: Es tan importante como la bandera, uniendo a los dominicanos en un vínculo sagrado de fe y pertenencia.. Se le atribuyen consuelo, esperanza y amor incondicional, atrayendo a personas que buscan soluciones a problemas personales y familiares.
La majestuosa Basílica en Higüey es un importante centro religioso para el Caribe, donde miles de fieles, nacionales y extranjeros, se reúnen en su día festivo, el 21 de enero.
Traída por los hermanos Trejo desde España en el siglo XVI, su culto se consolidó en el imaginario nacional, uniendo fe y patriotismo, especialmente en momentos de desafíos.
Manifestaciones de esta Devoción
Miles de personas viajan a Higüey para tocar su imagen, participar en misas solemnes y realizar velaciones nocturnas. Parte del ritual de los peregrinos es tocar el recuadro de la virgen y para lograrlo hay que hacer una larga fila que se inicia en la madrugada y concluye con los actos, que por lo regular es una procesión por el municipio Salvaleón.
A la cita también acuden los presidentes y sus funcionarios más cercanos que, con fe o sin ella, son parte del ritual de cada 21 de enero. El obispo de la diócesis encabeza la misa principal, pero durante todo el día se celebran otras eucaristía, incluso una en creole para los devotos haitianos que acuden en grandes cantidades al santuario.
Pero no todos van a rezar a la virgen, muchos buscan aliviar su situación económica porque parte de las promesas de algunos es ayudar o dar limosnas a los más pobres, a los enfermos y a las personas con discapacidad.
La Virgen de la Altagracia es, sin duda, un fenómeno religioso y cultural que inspira a muchos más allá del pueblo dominicano.



