La falta de sueño aumenta el riesgo de padecer obesidad, enfermedades cardíacas e infecciones. Durante la noche, la frecuencia cardíaca, la respiración y la presión arterial suben y bajan, un proceso que puede ser importante para la salud del corazón.
Merilenny Mueses
¿Te has preguntado por qué cuando duermes poco despiertas de mal humor, irritable o incluso con dolor de cabeza? No es solo cansancio. La ciencia ha demostrado que la falta de sueño afecta directamente el cerebro, el estado de ánimo y hasta el riesgo de desarrollar enfermedades como la obesidad.
Expertos señalan que cuando una persona está cansada su rendimiento disminuye. Dormir bien ayuda a pensar con mayor claridad, mejora los reflejos y favorece la concentración.
Por ello resulta clave conocer cuántas horas de sueño son recomendables según la edad, ya que las necesidades no son las mismas para un bebé, un adolescente o un adulto. Es decir, no se trata simplemente del popular consejo de “dormir ocho horas”, pues el tiempo adecuado de descanso varía a lo largo de la vida.
Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) explican que mientras dormimos no solo descansan la mente y el cuerpo, sino que también continúan trabajando distintos órganos y procesos internos. Por ello, el sueño es fundamental para mantener la salud.
“El dormir mantiene todos los aspectos del cuerpo de una forma u otra: el equilibrio energético y molecular, así como también la función intelectual, el estado de alerta y el humor”, explicó el doctor Merrill Mitler, experto en sueño y neurocientífico del NIH.
Además, el descanso no solo beneficia al cerebro. El doctor Michael Twery, especialista en sueño del NIH, señala que dormir influye en casi todos los tejidos del cuerpo, ya que afecta hormonas como las de crecimiento y del estrés, el sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular.
Según el NIH, la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer obesidad, enfermedades cardíacas e infecciones. Durante la noche, la frecuencia cardíaca, la respiración y la presión arterial suben y bajan, un proceso que puede ser importante para la salud del corazón.
Mientras dormimos, el cuerpo también libera hormonas que ayudan a reparar células y a regular el uso de energía. Estos cambios hormonales pueden influir incluso en el peso corporal.
Incluso, el NIH ha observado que las personas que descansan bien y reciben la vacuna contra la gripe desarrollan una protección más fuerte contra la enfermedad.
¿Cuántas horas de sueño se recomiendan?
Las necesidades de descanso varían según la edad. En promedio, un adulto necesita entre 7 y 8 horas de sueño por noche, de acuerdo con el NIH.
Los bebés suelen dormir alrededor de 16 horas al día, mientras que los niños pequeños requieren cerca de 10 horas. En el caso de los adolescentes, lo recomendable es dormir al menos 9 horas.
Para obtener los máximos beneficios del sueño es importante lograr una noche completa de descanso de calidad, explica Twery.
Horas recomendadas según la edad
De acuerdo con Mayo Clinic, las recomendaciones aproximadas son:
- Bebés de 4 a 12 meses: entre 12 y 16 horas al día, incluidas las siestas.
- Niños de 1 a 2 años: entre 11 y 14 horas al día, incluidas las siestas.
- Niños de 3 a 5 años: entre 10 y 13 horas al día.
- Niños de 6 a 12 años: entre 9 y 12 horas al día.
- Adolescentes de 13 a 18 años: entre 8 y 10 horas al día.
En el caso de los adultos, dormir siete horas o más cada noche es considerado saludable, según la Fundación del Sueño.
(c) Periódico Hoy (13.03.2026)


