SANTO DOMINGO, R.D.— Sin ánimos de asumir una posición alarmista, sino de prevención, la verdad es que el conflicto bélico en el Estrecho de Ormuz podría representar una catástrofe para la agropecuaria dominicana y los consumidore. Es una sentencia económica.
Por esta vía circula el 23% del petróleo mundial y el 33.1% de los fertilizantes. La paralización en este punto estratégico ha disparado el costo de los insumos nitrogenados y el transporte marítimo, elevando los precios de los fertilizantes por encima del 20% en las últimas semanas.
Dado que estos insumos representan entre el 30% y 35% del costo de producción de rubros como el arroz y el plátano, el impacto en la mesa del dominicano es inevitable y ascendente.
Seis Años de Abandono
La crisis externa se suma a una debilidad interna estructural provocada por la desastrosa gestión del Gobierno PRM. En lugar de blindar la producción local ante la inestabilidad global, el Gobierno ha optado por un modelo de apoyo irrestricto a las importaciones, que en 2025 alcanzaron cifras récord, superando en un 80% los niveles de 2019.
Esta política desacertada ha provocado la quiebra de miles de productores nacionales. Un caso crítico es el sector avícola, donde solo en el último año se registró la quiebra de 303 productores de pollos, obligando a la importación masiva de unidades para cubrir el déficit.
La soberanía alimentaria ha sufrido un retroceso histórico. El Partido de la Liberación Dominicana ha documentado que la autosuficiencia alimentaria del país ha caído del 87% que se mantenía hace cinco años a un precario 70% actual.
A propósito de que el presidente Abinader presenta un panorama de crecimiento, la Secretaría de Asuntos Agropecuarios del PLD, encabezada por Adriano Sánchez Roa, desmintió estas cifras calificando el 2025 como un año «nefasto y funesto».
Bajo la gestión del PRM se han perdido más de 50,000 empleos directos en el sector agropecuario. El desastre se debe no solo a la quiebra de granjas y parcelas, sino al trato indigno y la falta de nombramientos de técnicos profesionales (con más de 1,650 vacantes sin llenar).
Lo evidente es que el discurso Gobierno PRM ignora el deterioro de la infraestructura de riego y el financiamiento insuficiente, mientras los precios de la canasta básica (arroz, huevos, pollo, leche) han aumentado, en promedio, un 75% para el consumidor final, desmintiendo que las importaciones «abaraten» la comida.
Hacia una Emergencia Alimentaria
La combinación de la inflación importada por la crisis de Irán y el desmantelamiento del aparato productivo nacional coloca a la República Dominicana al borde de una catástrofe.
Sin un plan de emergencia inmediato que fomente rubros de ciclo corto (yuca, batata, auyama) y detenga la competencia desleal de las importaciones, el país enfrentará una espiral inflacionaria que hará los alimentos básicos inasequibles para la mayoría de la población.
Plan de Emergencia
Para mitigar los efectos de la guerra y el abandono, el PLD propone un Plan de Emergencia enfocado en la soberanía alimentaria de corto plazo.
Fomento de Rubros de Ciclo Corto: Priorizar la siembra masiva de alimentos que puedan cosecharse en un periodo de 3 a 4 meses.
Productos Específicos: Sembrar de auyama, yuca, batata, maíz, tomates y ajíes.
Aprovechamiento de la ventana de tiempo: Esto debe hacerse ahora, antes de que el impacto total del aumento de los fertilizantes se traslade por completo a los precios locales y la escasez sea crítica.
Mitigación de la Inflación: El objetivo es inundar el mercado local con «víveres» y vegetales producidos rápidamente para compensar el altísimo costo de producción de otros rubros más dependientes de insumos extranjeros, como el arroz o el plátano.



