SANTO DOMINGO, R.D.— El reciente intento del Gobierno PRM por proyectar una imagen de consenso nacional frente a la crisis en Medio Oriente ha sido interpretado por diversos sectores como una maniobra distractora ante su propia incapacidad operativa.
A pesar de haber convocado a reuniones con el Partido de la Liberación Dominicana, otros partidos de oposición, la Iglesia y el empresariado, la narrativa oficial de un «gran acuerdo» se ha desplomado debido a que los participantes coinciden en que el Ejecutivo no presentó un plan estructurado, sino meras propuestas reactivas y limitadas.
Este llamado al diálogo no fue un ejercicio de transparencia ni democracia, sino un intento de socializar la culpa del deterioro económico que viene, pretendiendo que las fuerzas vivas de la nación avalen una improvisación que castigará directamente el presupuesto de las familias dominicanas.
En el contacto con la ciudadanía, es crucial denunciar que mientras el Gobierno pide sacrificios, se niega a realizar los propios, manteniendo un gasto corriente elevado y una inversión publicitaria desproporcionada.
La postura del PLD, reforzada por otros partidos de oposición, ha dejado al descubierto que las medidas anunciadas por el PRM carecen de un plan aplicable en temas vitales como la estabilidad de los combustibles y la seguridad alimentaria.
Danilo Medina ha sido contundente al señalar que el pueblo no tiene capacidad para sacrificarse más, y que es responsabilidad exclusiva del Estado aplicar políticas de austeridad y eficiencia antes de buscar la validación de otros sectores para justificar futuros aumentos en la tarifa eléctrica o los productos básicos.
Se debe explicar a la gente que la debilidad de la economía dominicana ante este choque petrolero es el resultado directo de haber descuidado el sector agropecuario y de no haber impulsado una verdadera transición energética en los últimos años.
El rechazo unánime a la falta de planificación gubernamental demuestra que el país ya no acepta el discurso de la «improvisación justificada».
Al involucrar a terceros en estas mesas de trabajo sin llevar soluciones concretas, el PRM solo ha logrado confirmar que le ha quedado grande la gestión de la crisis, evidenciando un vacío de liderazgo que intenta llenar con fotografías de reuniones que no producen resultados tangibles para el bienestar de la población.



