Erick Montilla
SANTO DOMINGO. R.D.— Tras un quinquenio de fluctuaciones estadísticas, el aumento en la frecuencia y la crueldad de los casos durante los meses agotados de este 2026, con alrededor de 30 mujeres muertas violentamente, ha activado las alertas de psicólogos, organizaciones religiosas y gremios digitales en la República Dominicana.
Este incremento en la intensidad de la violencia de género motiva un análisis estructural urgente ante lo que expertos en salud mental, líderes comunitarios y comunicadores coinciden en calificar como una crisis multifactorial. Esta realidad combina el efecto imitación potenciado por la viralidad digital con una histórica ausencia de políticas públicas de intervención familiar.
Tras un quinquenio de fluctuaciones estadísticas, el aumento en la frecuencia y la crueldad de los casos durante los meses agotados de este 2026, con alrededor de 30 mujeres muertas violentamente, ha activado las alertas de psicólogos, organizaciones religiosas y gremios digitales en la República Dominicana.
Este incremento en la intensidad de la violencia de género motiva un análisis estructural urgente ante lo que expertos en salud mental, líderes comunitarios y comunicadores coinciden en calificar como una crisis multifactorial. Esta realidad combina el efecto imitación potenciado por la viralidad digital con una histórica ausencia de políticas públicas de intervención familiar.
Redes sociales y validación social
Para el psicólogo Luis Vergés, director del Centro de Intervención Conductual para Hombres, el panorama actual refleja un rebrote preocupante de la violencia de género, aunque advierte que el feminicidio es el resultado de múltiples factores interconectados.
“En estos tres meses ha habido una especie de resurgir de la frecuencia, la intensidad y la forma desafiante en que ocurren los casos”, expresó Verges.
El especialista aclaró que las plataformas digitales no causan la violencia por sí mismas, pero actúan como un detonante incendiario cuando las conductas dependientes colisionan con la decisión de las mujeres de independizarse y abandonar relaciones de pareja disfuncionales
La postura del sector religioso
El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) define la situación actual como la cosecha de un abandono prolongado del Estado hacia la estructura familiar. Asimismo, la entidad identifica un desafío profundo en el machismo arraigado y en la falta de orientación comunitaria, donde a menudo priman las expectativas materiales sobre los valores éticos.
Por su parte, el Movimiento Matrimonio Feliz coincide en la urgencia de un control ético digital. Su presidente, César Curiel de Moya, argumenta que las plataformas difunden y normalizan contenidos que deshumanizan a la mujer, moldeando de forma peligrosa la visión relacional de los jóvenes en cuestión de segundos.
El repunte de los casos coloca al Estado ante una disyuntiva inaplazable: continuar tratando los feminicidios como sucesos policiales aislados o articular un plan nacional integral. Mientras las plataformas digitales sigan impulsando algoritmos que premian la crueldad en tiempo real, las marchas y los operativos mediáticos resultarán insuficientes. En última instancia, el costo de la inacción política y el libertinaje digital ya no se mide en debates estadísticos, sino en vidas truncadas.
Opinión de los medios de comunicacion
Ante un escenario carente de filtros éticos generalizados, la Fundación del Círculo de Medios Digitales y Redes Sociales, encabezada por el periodista y abogado Kelvin Faña, instó a los medios de comunicación y a los creadores de contenido a erradicar el sensacionalismo y la revictimización.
Fucimdres propuso un protocolo para el manejo de estos casos en el entorno digital, basado en eliminar el morbo visual, prohibir el uso de imágenes explícitas o escenas de violencia que vulneren la dignidad de las víctimas y sus familiares, y evitar narrativas que romanticen la conducta del agresor.
(c) El Caribe (19.05.2026)



