Parecen meditar sobre si adentrarse a las malolientes aguas inundadas por la abundancia del sargazo o simplemente esperar a que los hombres y equipos logren recoger el alga que les impide disfrutar del rico baño que los trajo hasta aquí.
Tomás Aquino Méndez
PUNTA CANA. R.D.— En lo que parece «una lucha» contra lo imposible, hombres y equipos pesados, se observan desde muy temprano, recogiendo tonelada de sargazo. Tratan de hacer viable el uso de las playas en la turística zona de Uvero Alto, provincia La Altagracia. A la distancia, varios turistas observan.
Parecen meditar sobre si adentrarse a las malolientes aguas inundadas por la abundancia del sargazo o simplemente esperar a que los hombres y equipos logren recoger el alga que les impide disfrutar del rico baño que los trajo hasta aquí.
Para dominicanos y extranjeros resulta extraño sentarse, o estar de pie, solo mirando la profundidad del mar sin disfrutar de las cálidas aguas.
La cantidad de sargazo que ocupa las playas no cede a los esfuerzos que realizan hombres, gredars y palas mecánicas tratando de hacer accesibles las playas al visitante, labor que, según explican, realizan cada día desde la madrugada.
Desde hace varios años, para la temporada más calurosa, se ha hecho una costumbre que el Sargazo se haga presente en casi todas las playas del Este y el Sur del país.
Esta situación imposibilita a los visitantes de los hoteles de la zona turística deleitarse en las aguas del mar Caribe y disfrutar de sus playas.
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