La incapacidad para informar sobre un hecho puede significar la diferencia entre un buen Gobierno y uno indiferente a su responsabilidad de comunicar con seriedad
Luisa Blanco. Hoy
La fijación de los límites de la responsabilidad de la prensa no corresponde al Gobierno ni al Congreso, sino a la propia prensa. La experiencia, aquí y en el resto del mundo, enseña que todo intento oficial de fijar los límites de esa responsabilidad, a través de medidas administrativas o la aprobación de leyes, conduce inevitablemente a la restricción y a la censura. Difícilmente pueda concebirse un buen Gobierno o un buen congreso en una sociedad carente de una prensa libre e independiente.
La reseña corresponde a la conferencia “La comunicación como política de estado al servicio del buen Gobierno”, dictada por el veterano periodista y escritor, Miguel Guerrero, la cual fue dirigida a los equipos de comunicación del Gobierno, en la sede del Ministerio de la Vivienda, a invitación del director del órgano que dirige el aparato de información del Gobierno, Félix Reyna.
Relación armoniosa
“Son los medios los que deben cuidar los lugares donde pisan. Es importante que los funcionarios, los congresistas y los líderes de los partidos lo entiendan a cabalidad. Esas son las bases de una fuerte columna sobre la cual los poderes del Estado pueden construir una sólida, confiable y duradera relación armoniosa con la prensa”, afirma Guerrero.
En su ponencia recordó que proviene de una escuela que cree que la única relación aceptable entre la prensa y los poderes públicos es la forjada en un trato amistoso, pero de adversarios, de amigos distantes y celosos, si se quiere, en función de la necesidad de preservar la independencia de la prensa
Importancia de cumplir promesas
Reiteró que un medio de comunicación sin credibilidad es algo inocuo, lo mismo que un Gobierno o un congreso carente de ella. “Un Gobierno o un parlamento solo es capaz de mover a un país alrededor de un proyecto grande en la medida en que se cree en él y se confía en lo que dice o promete”.
Para el experimentado escritor la censura es odiosa y contradice el espíritu y la esencia de un sistema político basado en la pluralidad y la defensa de la libertad humana. “La práctica muy pronunciada en el país de convertir los mecanismos oficiales de información hacia el público en vehículos de propaganda y relaciones públicas, afecta la imagen que la sociedad puede forjarse del Gobierno o del congreso como garantes de su derecho a estar debida y adecuadamente informado de cuanto ocurra en la esfera pública”.
Campaña de promoción
A su entender, es un error basar una campaña de promoción de un programa o plan oficial de gobierno, en la creencia de que solo estos elementos bastan para alcanzar el éxito. “La verdad es que, bajo determinadas condiciones, ni el más experimentado de los expertos puede ser capaz de influir sobre el auditorio o alcanzar el éxito deseado a través de una campaña a favor de un programa de Gobierno, una candidatura o de un proyecto político”.
Ante ese panorama, es fundamental el conocimiento amplio y pleno de los segmentos de público a los cuales va dirigida la acción. “Porque una política bien dirigida puede obtener buena comprensión y aceptación, y a menudo esto sólo es posible si el plan se adopta o estudia antes de ponerse en ejecución, ya que, si la política adoptada es incorrecta, no responde a los deseos o necesidades básicas del público, probablemente terminará en un fracaso”.
Desde la óptica del célebre comunicador Los errores de percepción en el trato con el público suelen ser los tropiezos más frecuentes en las ejecuciones de campañas y estos pueden modificar, usualmente, las posibilidades de un Gobierno, de un partido o de un candidato o líder político.
Una buena comunicación
Miguel Guerrero señala que equivocadamente se ha pensado que un buen y efectivo diálogo consiste únicamente en el trato o en la aparición frecuente del presidente o de sus principales colaboradores con el público o con la prensa. Reiteró que, debido a estas fallas en la comunicación, a algunos gobiernos les ha resultado muy difícil convencer al país, o a parte importante de él, de la necesidad de acciones dramáticas para enfrentar situaciones de crisis. “En épocas pasadas esa realidad quedó comprobada, por ejemplo, ante la promulgación de medidas de corte impositivo para resolver problemas urgentes de la economía, planteadas por el Gobierno como condición previa a la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.”
Otro ejemplo que trajo a colación fue lo que sucedió en décadas pasadas, cuando el Ayuntamiento dispuso un reordenamiento del tránsito en vías céntricas de esta capital, en un esfuerzo dirigido a mejorar la circulación de vehículos y eliminar los congestionamientos que trastornaban el ritmo de vida de los residentes. “Por fallas en la comunicación sobre los propósitos de esta medida, el público reaccionó en contra de la misma, obstaculizando su aplicación y dilatando la puesta en marcha de otras acciones sucedáneas, indispensables para el éxito”.
Una prensa libre
Afirmó que un presidente no puede ser su propio vocero, pero un gobernante no puede alejarse del contacto con el pueblo que representa y dirige.
“Solo existe una forma de garantizar un flujo de información a niveles aceptables y es el mantenimiento y fortalecimiento del clima en que actúa y se desenvuelve una prensa libre”.
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