Aldrys Sánchez / Medios Panorama
SANTO DOMINGO. R.D.— La llegada del sargazo a tierra dominicana se ha convertido en un dolor de cabeza no solo para los ambientalistas, también para la población general debido a las múltiples afecciones pueden causar en la salud, sin embargo, el maestro e investigador de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), Alberto Núñez, este fenómeno parece haber llegado para quedarse.
Núñez explicó que el fenómeno comenzó a representar un problema para el país desde 2011 y que 15 años más tarde, la cantidad se continúa multiplicando.
Señaló que las estimaciones basadas en predicciones satelitales sitúan entre 3 y 4 millones de toneladas la cantidad de sargazo que habría llegado al país durante este año, mientras que el año pasado fueron entre 2 y 3 toneladas.
El investigador también alertó sobre los efectos que produce la descomposición del sargazo cuando llega a las costas.
“Ese sargazo cuando llega a la costa se descompone, empieza a emitir metano, ácido sulfhídrico y los óxidos nitrosos. Todos esos gases afectan las vías respiratorias y afectan la salud de las personas, sobre todo en las zonas costeras y de la gente que lo recolecta en la costa”, sostuvo.
¿Una solución?
Alberto propone la creación de herramientas que permitan aprovechar el sargazo durante los meses en que llega a las costas y combinar su procesamiento con residuos agrícolas durante el resto del año.
La iniciativa busca crear una biorrefinería de tercera generación que pueda trabajarlo de mayo a octubre, utilizando residuos de cacao, caña, café y yuca.
Además, planteó que el manejo debe comenzar con la predicción de la llegada del sargazo y su posterior recolección, a 3 y 5 kilómetros de la costa, para evitar que llegue a las playas sin afectar el ecosistema marino, ya que el sargazo en altamar sirve de refugio y hábitat para distintas especies.
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