Los datos sobre comercio que reporta el ITC Trade Map permiten extraer conclusiones importantes sobre lo ocurrido entre 2002 y 2025.
Junan Temístocles Montás

Los datos sobre comercio que reporta el ITC Trade Map permiten extraer conclusiones importantes sobre lo ocurrido entre 2002 y 2025.
Primeramente, está la participación de Estados Unidos en el comercio con República Dominicana. Su peso en las exportaciones se redujo en 32.7 puntos porcentuales en el periodo, de 86.2% en 2002 a 53.5% en 2025. En las importaciones, la reducción fue mucho menor: de 47.6% a 40.1%. Esta evolución puede describirse como una diversificación relativa, pero no como una superación de la dependencia.
Estados Unidos sigue concentrando más de la mitad de las exportaciones y es, además, la principal fuente de turismo, remesas e inversión. Entonces, cualquier cambio en su política comercial, migratoria o de seguridad económica tiene efectos inmediatos sobre República Dominicana.
En cuanto al DR-CAFTA, vigente desde 2007, si bien aseguró acceso preferencial y reglas estables, su desempeño exportador debe evaluarse con cuidado. Entre 2007 y 2012 las ventas a Estados Unidos disminuyeron. A partir de 2013, el comercio se expandió gracias a la recuperación y diversificación de las zonas francas, no por un efecto automático del tratado. Pero, entre 2007 y 2025, el crecimiento de las exportaciones dominicanas a Estados Unidos apenas creció a una tasa anual compuesta de 2.2%, lo que pone de manifiesto un pobre aprovechamiento del tratado.
En segundo lugar, Haití pasó de comprar US$208 millones en 2002 a US$1,203 millones en 2025. A lo largo del período, absorbió, en promedio, más del 10% de las exportaciones dominicanas y durante gran parte del tiempo se consolidó como segundo destino. La balanza bilateral fue ampliamente favorable para República Dominicana: en 2025 el superávit se aproximó a US$1,200 millones.
El dato demuestra el potencial de una estrategia exportadora basada en proximidad, conocimiento del mercado, rapidez logística y productos adaptados a la demanda regional.
Los demás mercados del Caribe y Centroamérica crecieron, pero su aporte porcentual en conjunto no se acerca al de Haití. Por tanto, existe espacio para una política regional más sistemática, especialmente para alimentos procesados, materiales farmacéuticos, manufacturas ligeras y servicios.
En tercer lugar, las importaciones procedentes de China pasaron de US$274 millones en 2002 a US$5,988 millones en 2025, una expansión de casi veintidós veces. Su participación en las importaciones aumentó de 2.8% a 18.5%. Pero las exportaciones dominicanas a China pasaron de US$6 millones a US$310 millones y continuaron siendo pequeñas en relación con el tamaño del mercado chino.
Esta asimetría se explica por la competitividad de las manufacturas chinas, la demanda dominicana de bienes de consumo, maquinaria, equipos, insumos y tecnología, y la limitada oferta exportable nacional.
En cuarto lugar, el Acuerdo con la Unión Europea, el EPA, entró en vigencia en 2009 y otorgó condiciones preferenciales para ingresar a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo. Si bien las exportaciones dominicanas hacia la Unión Europea crecieron a una tasa anual compuesta de 6.7% entre 2009 y 2025, ese avance resultó muy inferior al de las importaciones, que crecieron 8.2%, sin producir un cambio sustancial en el peso relativo del mercado europeo dentro de las exportaciones nacionales. Resulta llamativo que en 2025 las exportaciones dominicanas a Haití superaron a las que tuvieron como destino los 27 países de la Unión Europea.
En quinto lugar, India era un receptor marginal de exportaciones dominicanas en 2002; empero, se convirtió en el segundo receptor en 2025, representando el 11% de las exportaciones dominicanas. Las importaciones dominicanas procedentes de la India que, en 2002 representaron 0.16%, pasaron a representar el 1.72% en 2025.
En sexto lugar, el déficit comercial estuvo presente en todos los años analizados. Pasó de US$4.27 mil millones en 2002 a US$17.71 mil millones en 2025 y alcanzó US$19.78 mil millones en 2024. La cobertura de las importaciones mediante exportaciones fue de 55.8% en 2002, cayó a 41.1% en 2012 y se situó en 45.3% en 2025. La persistencia y ampliación del desequilibrio muestran que el crecimiento de la demanda interna depende de una capacidad importadora muy superior a la capacidad exportadora.
Un resumen aprestado: primero, el aprovechamiento dominicano de los acuerdos de libre comercio ha estado condicionado, sobre todo, por una oferta exportable insuficiente, poco diversificada y poco competitiva; y, segundo, los cambios que se produjeron durante el período analizado se han debido fundamentalmente a China por el lado de las importaciones y a Haití e India por el de las exportaciones.
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