¿Por qué Manny Ramírez y Alex Rodríguez siguen fuera de Cooperstown pese a sus números históricos?
Dos de los mejores peloteros en la historia de las Grandes Ligas enfrentan una batalla prácticamente imposible de ganar en el camino hacia la inmortalidad.
Manny Ramírez y Alex Rodríguez son, sin discusión, dos de los jugadores más talentosos que han pisado un diamante en MLB. Al mismo tiempo, son también dos de las figuras más polémicas del béisbol moderno, tanto por su comportamiento dentro y fuera del terreno como, principalmente, por haber sido sancionados tras violar la política de las Grandes Ligas contra el uso de sustancias para mejorar el rendimiento.
Ambos cuentan con credenciales estadísticas y un impacto histórico que, en cualquier otro contexto, los convertirían en candidatos automáticos al Salón de la Fama. Sin embargo, la mancha que acompaña sus carreras no solo les ha impedido llegar a Cooperstown, sino que apunta a seguir bloqueando cualquier posibilidad real de alcanzar la inmortalidad.
El caso de Manny Ramírez es uno de los más evidentes. Sus números ofensivos son incuestionables: 555 jonrones, 1,831 carreras impulsadas, promedio vitalicio de .312, OPS de .996 y OPS+ de 154, además de 2,574 hits y un bWAR de 69.3. A esto se suman nueve premios Bate de Plata, 12 selecciones al Juego de Estrellas, un título de bateo, dos campeonatos de Serie Mundial y un premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Ese currículum, en términos estrictamente deportivos, es el de un miembro de Cooperstown.
Alex Rodríguez cumple con los mismos criterios, e incluso los supera en volumen y valor acumulado. En su momento considerado el mejor jugador del béisbol, cerró su carrera con un bWAR de 117.4, promedio de bateo de .295, OPS de .930 y OPS+ de 140. Conectó 696 jonrones, superó los 3,000 hits con 3,115, remolcó 2,086 carreras y anotó 2,021. Fue ganador de tres premios MVP, participó en 14 Juegos de Estrellas, obtuvo 10 Bates de Plata, un título de bateo, fue elegido tres veces Jugador del Año y formó parte de un equipo campeón de Serie Mundial. De nuevo, estamos frente a una carrera que, en el papel, merece la inmortalidad.
Sin embargo, Cooperstown no es solo números.
En el caso específico de Manny Ramírez, su historial bajo la política antidopaje de MLB fue determinante. En mayo de 2009 fue suspendido 50 partidos por el uso de sustancias prohibidas. Posteriormente, en 2011, recibió una sanción de 100 juegos, reducida a 50 tras un acuerdo entre MLB y la MLBPA. Tras esa segunda suspensión, Ramírez anunció su retiro del béisbol de las Grandes Ligas.
Rodríguez, por su parte, fue la figura central del escándalo de Biogenesis of America. En agosto de 2013 fue suspendido inicialmente por 211 juegos, sanción que luego se redujo a 162 partidos, lo que lo dejó fuera de toda la temporada 2014. En su momento, esta fue la suspensión más severa en la historia del béisbol, convirtiéndose en un símbolo del caso más grave de violación a la política antidopaje que haya enfrentado MLB.
Más allá de las sanciones formales, la percepción pública ha sido un factor clave. Rodríguez fue duramente criticado no solo por el dopaje, sino por su manejo del proceso, al emprender acciones legales y confrontar tanto a MLB como a la MLBPA antes de aceptar la sanción. Para muchos votantes, esa actitud reflejó una falta de responsabilidad personal que sigue pesando en su evaluación.
Ramírez, aunque menos combativo en lo público, cargó con el impacto de dos suspensiones oficiales, lo que terminó de sellar un legado que, para una parte significativa de los votantes, no cumple con el estándar de integridad asociado a Cooperstown.
Estas circunstancias han creado una especie de “purgatorio” en la boleta de votación. Ambos jugadores se mantienen con porcentajes suficientes para permanecer elegibles, pero claramente insuficientes para alcanzar la inmortalidad. En los últimos años han mostrado ligeros aumentos en apoyo, aunque no lo suficientemente significativos como para pensar que puedan llegar al 75 por ciento requerido. Ramírez transita su último año de elegibilidad, mientras que Rodríguez se encuentra en su quinto.
Aunque siempre queda abierta la posibilidad de una eventual consideración por parte de un comité de época, ese camino tampoco luce alentador. Históricamente, dichos comités han sido incluso más estrictos al evaluar casos con problemas éticos o de integridad, lo que reduce aún más las probabilidades de ambos.
Manny Ramírez y Alex Rodríguez son, sin duda, dos de los mejores jugadores que ha visto el béisbol. En ausencia de controversias, sus carreras habrían sido consideradas de Cooperstown sin debate alguno. Sin embargo, las violaciones a la política antidopaje y la percepción pública que dejaron tras de sí han pesado más que sus extraordinarios números. El Salón de la Fama ha dejado claro que no solo evalúa el impacto dentro del terreno, sino también la integridad percibida fuera de él, y en ese equilibrio, ambos han quedado atrapados por las sombras que marcaron su legado.
(c) ESPN Deportes (24.12.2025)



