Del colmado a la aplicación: la evolución del servicio a domicilio que desafía la velocidad, la vida, autoridades y la ley de tránsito
Ronny Mateo
Lo que antes era un servicio tradicional limitado al transporte privado y al motoconcho ha evolucionado hacia un entorno digital masivo: el delivery (pedidos a domicilio), convirtiendo la proliferación de motociclistas en un “pandemonio” para el tránsito nacional.
Esta metamorfosis, que comenzó a gestarse en el país para simplificar la compra, específicamente de colmados, dio paso a plataformas pioneras que en 2015 comenzaron a sentar las bases de un nuevo modelo de negocio.
En la actualidad, los motociclistas juegan un papel preponderante en el desorden vial que se vive en las ciudades del país. En Santo Domingo, el patrón es alarmante y constante: conductores de dos ruedas zigzagueando entre vehículos, invadiendo aceras, circulando en vía contraria y utilizando túneles o elevados prohibidos para este tipo de transporte.
A estas infracciones se suma el uso imprudente del teléfono celular mientras conducen y el desplazamiento a velocidades que desafían flagrantemente la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial.
La raíz de este problema radica en que, a pesar del crecimiento exponencial del sector, no existe una estructura clara, eficaz y unificada de regulación para quienes se desempeñan como repartidores.
La falta de supervisión estatal ha permitido que el servicio crezca de forma orgánica pero desordenada, convirtiendo las avenidas en escenarios de alto riesgo para los transeúntes y para ellos mismos. Este año, unos 200 motoristas han perdido la vida en accidentes.
Actualmente, las plataformas digitales, comercios y empresas de mensajería emplean a estos motorizados sin exigir un estándar de capacitación técnica ni verificar licencias de conducir específicas.
Esa carencia de filtros se extiende a la falta de uniformidad en el registro de las unidades y, en muchos casos, a la ausencia de seguros adecuados.
Sin una intervención normativa inmediata, el sector motor continuará operando al margen de la seguridad vial, profundizando la crisis del tránsito en República Dominicana.
Los negocios mediante plataformas como PedidosYa, Uber Eats, DeliveryRd, Glovo y Hugo, entre otras, se caracterizan por ofrecer un servicio rápido que abarca desde documentos hasta supermercados, farmacias y restaurantes, además del transporte de pasajeros, siendo la tecnología el elemento común para disminuir la distancia entre el negocio y los clientes.
Mediante su dispositivo, el cliente primero debe descargar en su móvil la aplicación y hacer el pedido por ahí, o incluso por vía de la página web del establecimiento.
En el caso particular de Glovo, que surgió en España en 2015 pero cuenta con presencia en 30 países, incluyendo República Dominicana, su servicio se encarga de comprar, recoger y entregar cualquier pedido mediante su app.
Mientras que PedidosYa, con gran presencia aquí, se remonta en su génesis empresarial y tecnológica a Uruguay en 2009, con sede central en Montevideo.
Uber Eats es una plataforma en línea de entrega de alimentos a domicilio que fue creada por la empresa estadounidense Uber en 2014 en San Francisco, Estados Unidos. Esta plataforma es la más usada por los supermercados y farmacias para enviar compras a los clientes.
Los colmados todavía son rústicos en sus servicios, ya que no utilizan tecnología digital para sus envíos, sino que solo aceptan llamadas telefónicas para el despacho de productos.
Cantidad
Ese servicio de entrega a domicilio, impulsado por diversas empresas locales e internacionales a través de motocicletas, ha emergido como una fuente significativa de empleo para cientos de dominicanos que buscan el sustento de su hogar.
Durante la pandemia de covid-19, el uso del servicio de motoconcho y mensajería experimentó un auge. Se estima que en el servicio de delivery existen unos 30,000 repartidores en el país, con salarios que rondan los 15 mil y 22 mil pesos.
Según datos de la Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Motocicletas (Afamoto), unos 20,000 (67.2% del total) operan sin formalidad laboral y un 32.7%, equivalente a 9,766 ocupados, cuenta con condiciones laborales más estables.
El informe subraya que estos ocupados tienden a ser personas jóvenes con un alto nivel educativo y que dependen económicamente del jefe del hogar. Del total, el 54% se localiza en el Gran Santo Domingo, mientras que solo el 45% tiene educación secundaria o técnica.
En términos geográficos, el 25.4% se encuentra en la región norte, el 11.9% en la región sur y el 8.9% restante en la región este.
(c) El Nacional (19.05.2026)


