Utilizan las redes sociales para atraer sus víctimas; otra modalidad es la venta de recién nacidos. Tratantes. Reclutan a menores de edad para el microtráfico, sicariato y otros.
Teresa Casado
SANTO DOMINGO. EFE.— Las redes criminales dedicadas a la trata de personas en República Dominicana han diversificado sus métodos de captación. Ahora recurren al engaño sentimental mediante redes sociales para extorsionar a sus víctimas y, al mismo tiempo, reclutan a menores en situación de vulnerabilidad para involucrarlos en actividades delictivas como el microtráfico, las estafas telefónicas y el sicariato.
Así lo reveló la titular de la Procuraduría Especializada contra el Delito de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes (PETT), Yoanna Bejarán, quien explicó que los tratantes simulan relaciones amorosas en plataformas digitales para ganarse la confianza de jóvenes y adolescentes. Otra modalidad detectada por las autoridades es la venta de niños y niñas.
El engaño digital
Bajo la falsa promesa de una relación sentimental, los delincuentes atraen a decenas de jóvenes y les solicitan imágenes o videos con contenido sexual explícito. Una vez obtienen el material, presionan a las víctimas para realizar transmisiones en vivo mediante webcam dirigidas a terceros.

Bejarán advirtió que este contenido involucra, en muchas ocasiones, a niñas, niños y adolescentes, y posteriormente es comercializado en el extranjero. En algunos casos, el material es grabado y distribuido con la complicidad de familiares, quienes lo venden a redes de pedófilos para su posterior reventa internacional.
La magistrada también alertó sobre otra modalidad de trata de personas relacionada con la venta de recién nacidos. «Con relación a la venta del niño, una mujer da a luz y cuando da a luz fue con la cédula de la persona que compra el niño. Esa es una modalidad de trata de personas que estamos viendo no solamente en la región, sino a nivel global», explicó.
La titular de la PETT destacó que la evolución de este delito también incluye el uso de menores de edad como «mulas» para transportar sustancias controladas, administrar puntos de venta de drogas, cometer atracos, realizar estafas telefónicas e incluso servir como señuelos en hechos de sicariato.
Bejarán recordó que la Ley 136-03 establece que los menores de edad no tienen discernimiento legal. En consecuencia, cuando una víctima es un niño, niña o adolescente, el Ministerio Público no necesita demostrar el uso de la fuerza, la coacción o el abuso de poder para tipificar el delito de trata de personas.
A pesar del crecimiento de la explotación en línea y de la venta de menores, Bejarán señaló que la explotación sexual comercial, tanto de adultos como de menores de edad, continúa siendo la modalidad más frecuente de trata de personas en República Dominicana.
Explicó que los tratantes suelen captar a las víctimas en espacios cotidianos como escuelas, centros deportivos e iglesias. Frente a esta realidad, las autoridades han fortalecido las acciones de prevención e identificación de víctimas en zonas turísticas como Sosúa, en Puerto Plata; La Altagracia y Boca Chica, mediante un trabajo conjunto con el sector turístico, la Policía y la ciudadanía.
La magistrada resaltó además las acciones impulsadas bajo la dirección de la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, para fortalecer la atención integral a las víctimas de trata. Explicó que los rescates realizados recientemente en provincias como San Pedro de Macorís y San Cristóbal evidencian que la mayoría de las adolescentes captadas provienen de hogares marcados por la violencia intrafamiliar, la violencia sexual, la pérdida de sus padres o porque estos cumplen condenas en centros penitenciarios. «Muchas veces conversamos con esas niñas y descubrimos que son huérfanas, que no tienen madre porque falleció o que su padre está preso. Esa es la realidad que viven muchas adolescentes en nuestro país», expresó.
Añadió que, en numerosos casos, las menores huyen de sus hogares debido a situaciones de violencia física, sexual o de género, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a las redes de trata.
Según Bejarán, las investigaciones y operativos contra las redes de trata de personas se concentran principalmente en: Gran Santo Domingo, incluido el Distrito Nacional; Santiago, Puerto Plata, San Pedro de Macorís, La Romana y las provincias de la zona fronteriza.
La titular de la PETT lamentó que, en ocasiones, cuando las autoridades realizan operativos contra estas estructuras criminales, parte de la sociedad cuestiona las actuaciones del Ministerio Público y termina revictimizando a las personas rescatadas.
«Todavía tenemos una sociedad que cuando el Ministerio Público y las instituciones del orden intervienen un caso, atacan a las instituciones, cuestionan al Ministerio Público y ejercen victimización secundaria sobre las víctimas», afirmó.
Asimismo, exhortó a la sociedad civil, las juntas de vecinos y los líderes religiosos a abandonar la indiferencia, denunciar los casos y asumir un papel activo en la protección de la niñez. «Cuando las autoridades intervienen, la sociedad debe proteger a esos niños”, dijo.
Vulnerables
—1— Carecían
Las víctimas atrapadas por red se encuentran en una situación de escasos recursos.
—2— Adolescentes
Esos menores captados muchas veces no tienen un hogar ni un lugar seguro donde vivir.
—3— Desprotegidos
Muchos de ellos son pisoteados y cuestionados por las personas que deben protegerlos.
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