La Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), en alianza estratégica con la Asociación de Hoteles La Romana-Bayahibe, ha puesto en marcha una de las iniciativas de conservación más disruptivas del Caribe: Reserve Resort.
Se trata de un modelo que presenta a los arrecifes marinos como si fueran un gran complejo hotelero submarino, permitiendo a las empresas turísticas y a los visitantes realizar donaciones mediante «reservas simbólicas» para financiar la restauración de este ecosistema
Una alianza estratégica para proteger los arrecifes del Caribe
En este hotel singular, los huéspedes no son personas. Las habitaciones están ocupadas por peces, tiburones y pulpos; las guarderías albergan a los corales jóvenes, y las áreas de buffet están asignadas a los peces herbívoros que limpian las algas del arrecife. El objetivo es conectar de forma lúdica y transparente con un sector turístico que a menudo desconoce la vida submarina, pero que depende enteramente de ella.
Una crisis que amenaza la economía de la isla
El lanzamiento de «Reserve Resort» responde a una emergencia ecológica crítica. El cambio climático y el blanqueamiento han destruido más de la mitad de los arrecifes del Caribe. En la República Dominicana, la cobertura coralina ha sufrido un declive de entre el 60% y el 65% en los últimos años debido a las altas temperaturas del agua.
Este deterioro impacta directamente en la estabilidad del país. El turismo representa aproximadamente el 18% del Producto Interno Bruto (PIB) dominicano y depende de la salud de sus playas, las cuales son protegidas de manera natural por las barreras de coral. La alianza entre hoteleros, ambientalistas y la comunidad local en La Romana busca mitigar el impacto del desarrollo industrial sobre estos ecosistemas frágiles.
Ciencia a contrarreloj en el laboratorio submarino
Lo que comenzó hace más de dos décadas como el monitoreo rudimentario de Fundemar desde una pequeña cabaña de madera, hoy se ha transformado en una organización con más de 25 profesionales y una red internacional de científicos y voluntarios. La fundación es pionera en el país tras haber creado el primer calendario nacional de predicción de desove coralino y el primer laboratorio de fertilización sexual asistida.
El corazón de este esfuerzo científico ocurre una vez al año durante el desove masivo de los corales. Cinco días después de la luna llena, especies como el coral cerebro liberan simultáneamente paquetes de óvulos y esperma en el agua durante apenas unos minutos.
En una operación nocturna de alta precisión, el equipo de buzos coloca redes sobre las colonias de coral para recolectar los gametos. Tras la captación, se inicia una carrera contrarreloj para trasladar las muestras al laboratorio —supervisado por personal científico como la especialista Rita—, donde se mezclan las células de distintas zonas con el fin de obtener un genotipo de coral más fuerte y resistente a las enfermedades y al calentamiento del agua. Estos corales pasan años de crecimiento en viveros marinos y laboratorios antes de ser reintroducidos con éxito en el arrecife
El impacto humano tras el proyecto
Detrás de la logística científica se encuentran historias de transformación comunitaria. Destacan perfiles como el de Michael, un residente local que hace cinco años apenas sabía nadar y sufría de pánico al mar, y que hoy es un buzo clave en las misiones de recolección de gametos. Asimismo, el proyecto atrae a colaboradores internacionales como María, una voluntaria mexicana que llegó a la isla para una estancia de dos meses y ha permanecido casi 10 años integrada en la estructura de la organización.
Los científicos de Fundemar advierten que, si bien la reproducción asistida permite recuperar zonas críticas del arrecife con la proyección de ver nuevas colonias autosuficientes en una década, estos esfuerzos locales deben ser acompañados por acciones globales urgentes para frenar el cambio climático. Bajo la premisa comunitaria de que «solo se protege lo que se ama y solo se ama lo que se conoce», el modelo busca que el sector privado asuma la corresponsabilidad de salvaguardar el entorno marino del que se sustenta.
(c) Ensegundos.do (JoséPeguero)



