Los cambios anuncios por el nuevo presidente de la Fed podrían obligar al BCRD a fortalecer su capacidad predictiva
Mario Mendez
Del encuentro de política monetaria de la Reserva Federal que tuvo como protagonista, por primera vez, a su nuevo presidente, Kevin Warsh. surgieron tres mensajes cuya relevancia no se ha desvanecido con el paso de las horas.
El primero de ellos es que, contrariamente a lo que insinuaron algunos observadores que ponían en duda las credenciales profesionales de Warsh, la nueva gestión parece orientarse hacia un fortalecimiento institucional de la Fed.
Así parece confirmarlo el anuncio de la creación de cinco comités internos de revisión estratégica, concebidos para replantear aspectos esenciales del funcionamiento del banco central.
Los comités se concentrarán en áreas clave. El de Comunicaciones revisará la forma en que la Fed transmite sus decisiones, incluyendo la pertinencia de mantener o abandonar el forward guidance, es decir, la práctica de anticipar decisiones futuras. El comité de Balance evaluará el tamaño y la administración del vasto portafolio de activos de la institución. El de Uso de Datos Económicos analizará la calidad, confiabilidad y utilización de las estadísticas, especialmente las relacionadas con empleo e inflación. Por su parte, el comité de Productividad y Empleo estudiará los cambios estructurales del mercado laboral y de la economía real, mientras que el de Marco de Inflación examinará la manera en que la Fed mide y combate las presiones inflacionarias, incluida su emblemática meta del 2%.
El propósito parece claro: realizar una auditoría interna profunda del funcionamiento de la Reserva Federal.
El segundo mensaje fue expresado por Warsh con singular claridad: la Fed debe hablar menos, sin caer en la mudez. La idea subyacente es que los mercados vuelvan a formar sus expectativas por sí mismos y dependan menos de las pistas que tradicionalmente ofrece el banco central.
Warsh ha manifestado su rechazo al forward guidance. En sus propias palabras, “no creo que deba adelantar decisiones futuras”. A su juicio, la Reserva Federal se volvió excesivamente explícita y predecible durante los últimos años para economías como la de la República Dominicana, donde las decisiones de la Fed tienen una influencia significativa. Este cambio de estilo podría representar un desafío adicional para las autoridades monetarias, obligándolas a interpretar con mayor autonomía las señales provenientes de Washington.
El tercer mensaje quizá sea el más revelador. Warsh parece decidido a desmontar la percepción de quienes imaginaban que podría convertirse en una extensión política de la Casa Blanca. La decisión unánime de mantener sin cambios los tipos de interés envió una señal inequívoca. El voto de Warsh habló con la elocuencia de los hechos: no existe, por ahora, espacio para una reducción de las tasas. Más aún, Warsh ha cuestionado que la inflación haya permanecido durante mucho tiempo alejada de la meta oficial. Esa observación deja entrever una sensibilidad particular frente al riesgo inflacionario y podría anticipar una postura firme en pro de la estabilidad de precios.
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