Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando la elaboración del ron pasó de ser un destilado artesanal y rústico a un proceso sofisticado de refinamiento y envejecimiento
Lency Alcántara
SANTO DOMINGO. R.D.— Hablar de la República Dominicana es evocar playas caribeñas, merengue, béisbol y, sin lugar a dudas, el ron. Con motivo de la celebración del Día del Ron Dominicano, el país rinde tributo a la bebida que trascendió la industria destiladora para convertirse en un pilar fundamental de la economía, el patrimonio cultural y la identidad nacional ante el mundo.
De los cañaverales coloniales a las tres «B»: Un recorrido histórico
La relación de la Quisqueya con la caña de azúcar se remonta a la época colonial, cuando la planta fue introducida en la isla tras la llegada de los españoles.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando la elaboración del ron pasó de ser un destilado artesanal y rústico a un proceso sofisticado de refinamiento y envejecimiento.
El auge de la industria ronera se consolidó con la fundación de las casas destiladoras más emblemáticas del país, conocidas popularmente como la «Trilogía de las B»:
Bermúdez (1852): Fundada en Santiago de los Caballeros, es la casa ronera registrada más antigua del país.
Brugal (1888): Establecida en Puerto Plata, revolucionó el envejecimiento en barricas de roble y democratizó el consumo de ron de alta calidad.
Barceló (1929): Surgida en Santo Domingo, completó el trío de marcas tradicionales que marcaron el estándar del ron dominicano durante el siglo XX.

El secreto de su calidad: El método de producción dominicano
El ron dominicano no es una bebida cualquiera; ostenta una estricta Denominación de Origen Protegida (DOP) que garantiza sus estándares globales de excelencia. A diferencia de los destilados de otros países, la regulación dominicana exige que el licor sea elaborado a partir de caña cultivada en territorio nacional, con un envejecimiento mínimo de un año en barricas de roble y sin la adición de alcoholes neutros externos.
El clima tropical de la isla juega un papel crucial en este proceso. Las altas temperaturas y la humedad aceleran la interacción del destilado con la madera de la barrica, aportándole sus característicos tonos ambarinos, matices de vainilla, madera y frutos secos, así como un acabado suave al paladar.
Más que una bebida: Un símbolo de socialización y orgullo nacional
En la sociedad dominicana, el ron es un conector social por excelencia. Está presente en los momentos de mayor alegría y en las tradiciones más cotidianas: desde la «unión de fin de semana» en el colmado de la esquina y los encuentros familiares, hasta las grandes fiestas de fin de año y los estadios de béisbol.
Servido tradicionalmente «con hielo», combinado con refresco (el popular «Santo Libre») o disfrutado solo en sus variedades añejas y extra añejas, el ron trasciende clases sociales y une a la población en torno a una misma mesa.
Marca País y conquista de los mercados internacionales
Hoy en día, el ron dominicano representa uno de los productos de exportación más importantes del sector agroindustrial. Marcas tradicionales y emergentes compiten al más alto nivel en Europa, Estados Unidos y Asia, posicionando a la República Dominicana como un referente indiscutible de licores premium a nivel global.
Al celebrar el Día del Ron Dominicano, el país no solo brinda por una bebida de reconocimiento mundial, sino por una historia de trabajo, tradición y orgullo que se sirve, sorbo a sorbo, en cada rincón de la patria y del mundo.
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