La propuesta gubernamental de construir esta logística en la línea divisora con Haití ha desatado fuertes tensiones sociales porque esta megaestructura privatizada afectaría la economía tradicional.
Jorge González
Dajabón, R.D.— El temor principal que ha generado el proyecto “puerto seco” en la provincia de Dajabón, radica en el posible desmantelamiento del mercado binacional, el cual es el ecosistema del cual dependen miles familias de forma directa, pero también podría modificar la actividad comercial formal e informal en toda la zona cambiando su naturaleza.
Hay que destacar que este mercado binacional, es la espina dorsal del comercio de la zona de Dajabón y Juan Méndez moviendo más de 400 millones de pesos semanalmente.
¿Pero que es un puerto seco, como opera y como podría acabar con la economía local de los puntos fronterizos de: Dajabón, Comendador (Elías Piña), ¿Jimaní y Pedernales?
Según la definición dada por la IA Gemeni un “puerto seco” es una terminal logística situada en el interior del territorio (lejos del mar o de los ríos) que se conecta directamente con un puerto marítimo o un centro de producción a través de vías férreas o carreteras.
Funciona exactamente igual que un puerto de costa, pero sobre tierra firme. Su objetivo principal es descongestionar los puertos marítimos y agilizar el movimiento de mercancías.
“Para mí un puerto seco es como un puerto marítimo, pero sin agua y sin barcos”, dijo de forma jocosa Abrahán Gutiérrez, motoconchista, mientras reía a carcajadas.

En el caso de Dajabón la idea de puerto seco sería crear un centro cerrado donde los camiones y contenedores se organicen y revisen antes de cruzar a Haití, en lugar de que el comercio se haga en las calles del pueblo. Lo puerto seco deben contar con grandes patios y almacenes para guardar contenedores y mercancías.
Aquí las mercancías pueden pasar por la aduana, ser revisadas y recibir el despacho legal directamente allí, sin necesidad de hacer filas o trámites en la costa.
Otra de las particularidades es que solo se manejan productos en grandes cantidades por lo que esto obligaría a los pequeños comerciantes a organizarse para llenar contenedores, o bien vender las mercancías a grandes empresarios para que estos la puedan transportar.
¿Qué pasaría con la instalación de un puerto seco en Dajabón?
Para los comerciantes de la zona con un puerto seco las aduanas exigen a los pequeños mercaderes convertirse en exportadores formales. Esta medida resulta económicamente imposible para quienes manejan capitales mínimos, propiciando que un exclusivo grupo de macroempresarios multinacionales monopolice el millonario flujo de abastecimiento hacia el vecino país de Haití.
Ante la falta de consenso, la comunidad aclara que no rechaza la modernización. Sin embargo, exigen unánimemente que el Gobierno invierta en las infraestructuras públicas existentes, garantizando un modelo inclusivo donde la riqueza generada permanezca y beneficie directamente a los habitantes y comerciantes de esta provincia.
“Si instalan el puerto seco, Dajabón desaparecerá, y su gente tendrá que emigrar”, dijo Noel Fernández, presidente de la Asociación de Comerciantes y Mercaderes del Mercado Fronterizo de Dajabón.

El líder de los mercaderes fronterizos advierte que la centralización del intercambio binacional en manos de unos pocos magnates destruirá la economía popular de la línea noroeste y de los demás pueblos de la raya fronteriza.
“Aquí lo necesario es que el Gobierno brinde su mano amiga a las instalaciones públicas existentes. La solución no es privatizar el flujo aduanero, sino potenciar las infraestructuras que los comunitarios han levantado con décadas de esfuerzo”, enfatizó Fernández.
El auxilio a las estructuras del pueblo
La comunidad exige con urgencia que las autoridades amplíen la aduana actual. Esta intervención estatal es crucial para terminar con los caóticos tapones de camiones y fletes pesados que actualmente asfixian el tránsito diario en el casco urbano de Dajabón.
“Les pedimos al mandatario para que analice la situación y dé marcha atrás. De lo contrario, Dajabón se convertirá en un desierto y sus habitantes tendrán que emigrar hacia otras regiones para poder sobrevivir” explicó Fernández.

El tejido vivo de la economía local
El mercado binacional de Dajabón alberga formalmente a unos dos mil quinientos comerciantes bajo su techo. Sin embargo, la realidad social es mucho más profunda, pues todo el municipio subsiste gracias a la savia económica que bombea incansablemente este pulmón comercial.
La cadena de valor abarca desde ferreterías, fábricas de hielo y hoteles, hasta los sindicatos de motoconchos. El dinamismo es constante: los premercados inician los miércoles y domingos, entrelazándose directamente con las ferias oficiales de los lunes y viernes.
Puntos fronterizos formales
Son cuatros los puntos fronterizos formales: Dajabón, Comendador (Elías Piña), ¿Jimaní y Pedernales. En todos estos puntos las gentes llevan más de cuarenta años desarrollando el comercio informal y formal.


