La esperada ópera prima de Residente comenzó como una declaración de amor a Puerto Rico, pero terminó convirtiéndose en una historia marcada por decisiones económicas y geográficas
Karla Alcántara
El 18 de febrero, René Pérez Joglar encendió la conversación cultural al anunciar Porto Rico, su primera película como director. No era solo cine: era una apuesta emocional, política y personal.
Lo dejó claro desde el inicio, cuando habló del elenco, una mezcla de talento global, con Viggo Mortensen, Javier Bardem y Edward Norton. Pero la pieza clave era Bad Bunny, en su rol protagónico.
No lo eligió por ser actor. Lo eligió por otra cosa. Porque, como dijo a través de una publicación en Instagram, no buscaba técnica sino sentimiento: alguien a quien Puerto Rico le doliera tanto como a él.
Ahí empezaba la historia… y también su contradicción.
¿Por qué Porto Rico no se filmará en Puerto Rico? ¿Qué factores económicos influyeron en la decisión?
Buscar el mejor lugar para grabar
En febrero del 2026, ACENTO reseñó que el país estaba en la mira para acoger película entre Residente y Bad Bunny, ya que según el periodista Rafael Lenín López, la producción aún no ha recibido el “respaldo oficial en Puerto Rico”, por lo que la película podría rodarse en República Dominicana.
Un mes después, mientras el proyecto tomaba forma, comenzaron a surgir grietas. Inversionistas privados, evaluando el terreno, decidieron mover las locaciones principales fuera de Puerto Rico.
El director del Programa para el Desarrollo de la Industria Cinematográfica (PDIC), Ernesto Zayas García, informó a El Vocero que los inversionistas privados del proyecto decidieron trasladar sus locaciones principales a otra isla del Caribe, atraídos por la calidad de sus instalaciones y la riqueza de sus paisajes.
Según explicó, el destino elegido cuenta con estudios de gran escala y amplias extensiones de cañaverales que serán aprovechadas como parte de la escenografía.
Sin embargo, lamentó que, tras quedar Puerto Rico fuera como sede de la fotografía principal, se optara por evaluar otros proyectos.
La razón no fue artística, sino práctica: infraestructura, espacio y costos, y República Dominicana durante una década se posiciona como un destino fílmico que se adapta a las condiciones del mercado extranjero.
Para abril, la decisión ya estaba tomada.
Los autores de canciones como Bellacoso y Cántalo se unirán en Porto Rico, un filme que busca capturar el alma de una isla, comenzaría a filmarse en otra.
Marianna Vargas, titular de la Dirección General de Cine (Dgcine), hizo referencia al artista puertorriqueño Residente, quien ha publicado abiertamente el casting call para una producción que se rueda en el país.
“Eso nos da no solamente visibilidad, sino nos consolida como país destino de filmación”, afirmó.
Y no es para menos, Bad Bunny registra 104,614,570 oyentes mensuales en Spotify, y su residencia en Puerto Rico generó US$ 377 millones a la economía local.
Parte del imaginario visual que hoy rodea a Bad Bunny también tiene raíces dominicanas.
Las escenas del cañaveral utilizadas en su presentación del Super Bowl no se recrearon en Puerto Rico, sino en República Dominicana, donde la producción encontró las condiciones ideales para construir ese paisaje simbólico.
Lo más llamativo es que, detrás de esa estética poderosa, hubo participación local: estudiantes dominicanos del Intec formaron parte del rodaje, integrándose como extras y apoyo en una puesta en escena que terminó siendo vista por 124,9 millones, según la NFL y CNN en Español.
Los incentivos que acercaron Porto Rico a Quisqueya
En Puerto Rico, los incentivos fiscales, regidos por la Ley 60-2019, pueden alcanzar hasta un 40 % en ciertos casos, pero están limitados por un tope anual de US$ 38 millones. Ese límite, sumado a decenas de proyectos compitiendo por los mismos fondos, reduce la viabilidad de producciones grandes.
De hecho, el medio puertorriqueño Wapa reportó que Carlos Fontán, exdirector de la oficina de incentivos del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), explicó que, aunque los créditos contributivos pueden aplicarse a este tipo de producciones, están limitados a US$ 38 millones por año fiscal.
Asimismo, señaló que por cada dólar invertido por el gobierno en estos incentivos, se recuperan cerca de 50 centavos, lo que implica un déficit.
Mientras tanto, República Dominicana ha construido una infraestructura cinematográfica robusta y competitiva en la región.
El resultado: una historia sobre identidad que tuvo que migrar para poder contarse
Y mientras el casting avanza, con convocatorias como la de VHO Casting y el respaldo de productores como Alejandro González Iñárritu, la conversación dejó de ser solo sobre cine.
La presencia de estas producciones confirma lo que la propia DGCine ha documentado: en 2025 se filmaron 22 películas y series internacionales en el país con una inversión de RD$ 776.4 millones, y las plataformas de streaming han consolidado su presencia en República Dominicana como destino fílmico estratégico.
Incentivos fiscales impulsan el cine en el Caribe
En julio del 2024, ACENTO resaltó que los incentivos fiscales impulsan el cine en la región del Caribe.
Estas leyes cinematográficas que han convertido a esta región atractiva para los productores y directores internacionales como los europeos, asiáticos y norteamericanos, y, a la vez, dinamizan las economías nacionales con divisas, creación de puestos laborales e impacto de manera indirecta.
No solo en Quisqueya esta estrategia fiscal se ejecuta, sino en toda la región donde casas productoras y los independientes ven a la región como un lugar para producir su filmografía.
(c) acento (18.04.2026)



